Viernes, 6 de Enero de 2012

Reyes sólo concibe un Sevilla ganador

Eufórico en su presentación de regreso

A. CABELLO ·06/01/2012 - 21:00h

Reyes saluda a la afición, ayer en el Pizjuán. EFE

Volvió Reyes a Sevilla, donde ha encontrado la paz. Su presentación fue de un optimismo prodigioso, convencido de que su fútbol hará más interesante el del Sevilla. Ante la exigencia, fue un hombre democrático y con aspiraciones de niño. "Es una motivación levantar una copa como sevillista que soy". En ese sentido se expresó como un profesor universitario. "Todo el mundo sabe que el Sevilla es un equipo grande". A los 28 años, Reyes ha elegido la vocación por encima de la economía. "He perdonado dinero". Pero la medida no le ofende. Al contrario. Su secreto del éxito es honesto y en él no se concibe la fecha de caducidad. "Es una locura que digan que vengo a retirarme".

Su estado de ánimo fue un golpe de suerte, como hay pocos en estos tiempos. "Regreso con una sonrisa de oreja a oreja, porque es uno de los mejores días de mi vida". Así que dio gusto escucharle en una mañana soleada en Sevilla. Reyes se sintió en el paraíso, abierto a jugar en cualquier parte. Aunque recordó que en el Sevilla siempre jugó "de mediapunta". Después, ejerció de sí mismo y repasó lo que ha sucedido en estos ocho años desde que abandonó la ciudad y se instaló en Londres. "He cambiado mucho y para bien". Ha compartido vestuario con futbolistas inigualables como Henry o Bergkamp en el Arsenal, Beckham en el Madrid o Agüero en el Atlético. Ha vivido una final de la Copa de Europa, un título de Liga en el Madrid de Capello, ¿acaso hay estímulos mejores? Reyes aún piensa que sí. Su motivación no se ha anulado. "Le doy las gracias a la gente que ha tenido confianza en mí".

Su transformación también es comparable a la del Sevilla. "He viajado mucho y ahora el nombre del club suena mucho más que antes". Su discurso, por lo tanto, sólo aceptó las ventajas de un regreso en el que se siente un elegido, no una víctima. Lo ha forzado él, no las circunstancias. El corazón pesa mucho. "Tenía ganas de estar con mi afición". Por eso incidió en la exigencia de esta magnífica aventura. "Sé que vengo con más ilusión de la que me fui". Un hombre en ese estado también deses-timó preguntas antiguas. "Ha sido largo, pero gracias a Dios ya estoy aquí y no hay que mirar al pasado". Su entusiasmo hizo ley. "Los títulos son posibles".