Viernes, 6 de Enero de 2012

Huerta de Rey (Burgos) se echa a la calle para celebrar el primer premio del sorteo de El Niño

EFE ·06/01/2012 - 16:18h

EFE - Un niño de la localidad burgalesa de Huerta del Rey en donde se ha vendido el primer premio de la lotería del Niño, muestra un décimo premiado mientras su madre recibe felicitaciones de una vecina.

Los vecinos de Huerta de Rey, una localidad de la sierra de la Demanda burgalesa que no llega al millar de habitantes, se han echado hoy a la calle para celebrar el primer premio del sorteo de El Niño.

Iván Izquierdo, el dueño del bar El Frontón donde se han vendido los décimos no sabía con precisión cuánta lotería ha repartido con el número premiado, el 71.028.

Este empresario ha ido de grupo en grupo repartiendo abrazos entre los vecinos y descorchando botellas de champán, "porque la mayoría son amigos, jóvenes del pueblo".

Izquierdo nació en Huerta de Rey hace 35 años y desde hace cinco regenta El Frontón, un bar que es lugar de cita habitual para jóvenes de muchas localidades del entorno.

Cada semana vende lotería del mismo número, que le trae "el lotero de San Leonardo de Yagüe" (Soria), donde estaba consignado el número premiado, aunque esta vez le trajo un número distinto, que cogió porque "da igual uno que otro".

El número era el 71.028, que ahora se venderá todas las semanas en el bar, ha asegurado Iván Izquierdo, quien ha reconocido que se ha quedado con "algún décimo" y que sus padres también tienen alguno, aunque prefiere no concretar la cantidad.

El premio ha despertado antes de los previsto, entre otros, a un grupo de jóvenes de la charanga "Los calces", que algo después de las doce del mediodía todavía dormían porque "ayer era noche de juerga", según alguno de los integrantes de este conjunto.

Son todos jóvenes de 19 a 25 años, de Huerta de Rey y de algunos pueblos próximos, que están en paro o estudiando y "los que tienen más suerte" van saltando de trabajo en trabajo.

Como suele ocurrir cuando la suerte de la lotería llega a lugares pequeños, hay quien se encuentra en la situación de que es de la zona, frecuenta el bar donde se vendió el premio y es amigo de muchos agraciados, pero por una razón u otra no compró su décimo: se ríe con sus amigos, pero mantiene una cierta mirada de pena.