Miércoles, 4 de Enero de 2012

La búsqueda infinita de Ruth y José

La Policía vuelve a buscar sin éxito pistas de los dos niños desaparecidos en Córdoba

ALFONSO ALBA ·04/01/2012 - 18:26h

EFE - Agentes de la Policía Nacional han retomado hoy en un descampado junto al río Guadalquivir a su paso por Córdoba las labores de búsqueda de Ruth y José.

Miraron en pozos, antiguos canales de riego, alcantarillas y fincas privadas. La Policía regresó hoy al entorno del río Guadalquivir para buscar algún rastro de Ruth y José, los dos hermanos de seis y dos años que desaparecieron en Córdoba el pasado 8 de octubre. Una vez más, culminaron el rastreo sin éxito. Agentes de la Policía Científica, la Unidad Canina y la Unidad de Subsuelo regresaron este miércoles al polígono de Las Quemadillas de Córdoba, a unos 700 metros del lugar en el que una cámara de seguridad grabó por última vez a Ruth y José entrando en el coche de su padre, José Bretón, a la finca familiar de Las Quemadas Altas. Los agentes insisten en rastrear todo el entorno del polígono industrial y residencial que se extiende junto a la finca, y en revisar (ya por descarte) todos los pozos de la zona.

Y son muchos, ya que hace unos 30 años el paraje era una amplia extensión de regadío de pequeñas propiedades y, por tanto, con muchos pozos y canales de riego. La zona en la que se centraron los agentes fue rastreada con una zódiac una semana después de que Bretón denunciara que había perdido a sus hijos. Entonces, la embarcación apenas estuvo una hora y media vadeando el Guadalquivir, también sin éxito. Desde la finca en la que entró hoy la Policía se ve perfectamente la prisión provincial de Córdoba en la que José Bretón está encarcelado de forma preventiva desde finales de octubre.

La conducta de Bretón en la cárcel

En los últimos días, los investigadores se han centrado en analizar la actividad de José Bretón en la cárcel, y las visitas que ha recibido. Bretón, que sigue sosteniendo que perdió a los niños en el parque, ha dejado de comer pero no se ha declarado en huelga de hambre. El padre de Ruth y José decidió el 22 de diciembre no volver a ingerir alimento alguno, algo que han confirmado distintas fuentes de la prisión provincial. Pero lo ha hecho sin decir por qué y sin comunicárselo a la dirección de la cárcel. Bretón está siendo sometido a vigilancia médica. Los dos presos de confianza que lo vigilaban desde el principio para evitar que se suicidara han sido relevados porque, según su testimonio, "cuidar de Bretón es una segunda condena".

El pasado 28 de diciembre recibió la visita de Ruth Ortiz, su mujer. La madre de los niños acudió acompañada y aconsejada por la Policía, que intentó que Bretón dijera qué había hecho con los niños, ya que los agentes han probado que los pequeños nunca llegaron al parque. El encuentro, que no llegó a durar ni una hora, no arrojó nuevas pistas. Bretón siguió sosteniendo que había perdido a sus hijos y según fuentes familiares Ruth Ortiz se marchó más hundida de lo que llegó.

Contradicciones

Eso sí, según la portavoz de la familia de Ruth Ortiz, Esther Chaves, José Bretón le llegó a decir a su mujer que no se preocupara porque los niños estaban bien. "¿Cómo puede saber que los niños están bien si dice que los perdió?", se preguntó Chaves en una masiva comparecencia en la plaza de las Monjas de Huelva, residencia de Ruth Ortiz.

Estas contradicciones y el trabajo policial, que prosigue lentamente, son las que han llevado al juez que instruye el caso a prorrogar el secreto de sumario sobre el caso y a anular, de esta manera, la posibilidad de que Bretón salga de la cárcel. El juez José Luis Rodríguez Laín sostiene que algo pasó con Ruth y José en la tarde del 8 de octubre en Córdoba, y que Bretón no lo quiere decir. Por tanto, considera que podría ser culpable de, al menos, un delito de detención ilegal de menores.

Interpol

Por otra parte, y a petición también del juez, la Policía estudia la posibilidad de que los pequeños puedan seguir vivos. Por ello, Interpol ha distribuido fotos de Ruth y José en su página web, y los datos de los pequeños ya han sido compartidos en los archivos de las policías de todo el mundo. La familia materna, por su parte, ha iniciado una masiva pegada de carteles en el Sur de Portugal, con la esperanza de que los niños estuvieran allí.

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