Lunes, 2 de Enero de 2012

"Me ha devuelto la esperanza en la juventud"

 

 

PÚBLICO ·02/01/2012 - 08:41h

De izquierda a derecha, Román Oter, Alejandra Galleguillos y Olmo Gálvez.

ROMÁN OTER

Taxista jubilado. 77 años

Es uno de los "abuelos del 15-M". A sus 77 años, con una boina calada y un megáfono en la mano, arengó a centenares de jóvenes reunidos en la primera concentración del movimiento frente al Congreso de los Diputados. "Os envidio. Tenemos toda la razón y los compañeros policías lo saben", les dijo. "¡Este hombre sí nos representa!", respondió entonces un coro de voces indignadas.

Desde su casa del barrio de San Blas (Madrid), donde comenzó a bregar en la lucha vecinal, Román recuerda con "especial cariño" aquella noche de verano en las inmediaciones de Las Cortes. "El 15-M me ha quitado 40 años de encima y me ha devuelto la esperanza en la juventud", asegura. La primera vez que fue a la Puerta del Sol se quedó hasta las cinco de la mañana. Y se enganchó. "Es que yo allí he vivido debates maravillosos", se justifica.

Taxista jubilado, no es una cara nueva en los movimientos sociales. Antiguo militante del PCE, primero, y del PCPE, después, se volcó en otra batalla, la de la memoria histórica, cuando se bajó del taxi. Tras el despertar del 15-M, le queda otra meta: "Descansaré cuando llegue la república".

ALEJANDRA GALLEGUILLOS

Desempleada. 20 años

Hasta que surgió el Movimiento 15-M, Alejandra Galleguillos, de 20 años, era "una joven normal". Sus preocupaciones eran estudiar y tener algún trabajo a tiempo parcial con el que pagarse los gastos de las salidas del fin de semana. El "boca a boca" le llevó a la plaza de la Virgen Blanca, donde se reunían los indignados de su ciudad, Vitoria. Y decidió implicarse a fondo. Cuando se levantó la acampada, se enroló en una marcha a pie con la que llegó a Madrid a finales de julio.

Días después, se unió a otros caminantes rumbo a Bruselas y, el 8 de octubre, tras casi dos meses de marcha, llegó a la capital administrativa de la UE. Ahora, se prepara para unirse a la marcha internacional a Atenas, en la que se unirán indignados de varios países.

El Movimiento 15-M le ha descubierto la manipulación que, a su juicio, ejercen sobre la ciudadanía "los que tienen el poder". "Nos dicen que tenemos que trabajar, consumir y cerrar la boca", lamenta. Ahora es "nómada" y "más feliz". "Tenía la inquietud, pero no las preguntas y, por tanto, tampoco las respuestas. He despertado gracias al 15-M", sostiene.

OLMO GÁLVEZ

Emprendedor. 31 años

Olmo Gálvez es uno de los protesters a los que la revista Time reconoció hace unos días como personaje del año. Integrante de Democracia Real Ya (DRY), este joven emprendedor, afirma que el Movimiento 15-Mha conseguido cambiarle. "Antes sabía que había cosas que modificar, ahora creo que es posible hacerlo", asegura. Y añade que la "revolución" que ha supuesto el 15-Mes "un cambio de conciencia, no un circo mediático".

Asistió a la manifestación que el colectivo Juventud Sin Futuro organizó el pasado abril. Fue para contar lo que ocurría a través de Twitter, pero se topó con gente con ganas de cambiar las cosas, entre ellos los que comenzaban a poner los cimientos de DRY. Y preguntó cómo podía participar. Durante estos últimos meses, ha colaborado en la difusión y en la expansión internacional del movimiento.

Pero ¿cuáles fueron sus razones para la indignación? "Cada generación tiene que ayudar al progreso de generaciones anteriores, tal y como nuestros padres lo hicieron en la Transición. Es nuestro turno y la situación actual es la propicia", declara.