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Viernes, 30 de Diciembre de 2011

Músicos contra poderosos

El letargo político terminó: el 15-M alumbró nuevos grupos y desencadenó una reacción que apunta contra la industria musical

JESÚS MIGUEL MARCOS ·30/12/2011 - 06:17h

Kiko Veneno actuó en mayo en la Acampada Sevilla. efe

Alfredo Pérez Rubalcaba no eligió el mejor momento para hacerse el moderno cuando citó una canción de Amaral en el Congreso de los Diputados. No imaginaba que mes y medio después de recordar el Sin ti no soy nada del dúo zaragozano, iba a estallar una oleada de protestas en España sin precedentes que situaba a los políticos en el centro de la diana. La semana del 15 de mayo, Amaral, casualidades de la vida, se encontraba grabando su último disco en su estudio del centro de Madrid, a pocas calles de la Puerta del Sol. Al terminar cada jornada de grabación, Juan Aguirre y Eva Amaral acudían a la Acampada Sol para ver lo que se estaba cociendo.

Y lo que vieron les gustó. "Acudimos a la manifestación del 15-M y vimos que éramos muchos los que sentíamos lo mismo. Después nos hemos ido pasando por Sol. Es falso que no haya propuestas concretas, empezando por la petición de listas electorales abiertas, eliminar de verdad la corrupción de la clase política y pararle los pies a la banca, los verdaderos causantes de la crisis que padecemos, que no es una crisis, es una inmensa estafa", dijeron a Público el 20 de mayo, dos días antes de las elecciones municipales, en pleno clímax rebelde, cuando el anuncio de L'Oréal que colgaba de un andamio de la Puerta del Sol se había transformado en una inmensa pancarta que reclamaba "Democracia (Lo)Real".

Kiko Veneno: "Estoy dispuesto a hacer lo que sea, quiero colaborar al máximo"

El 15-M calentó la música española y el primer bofetón se lo llevó Rubalcaba. "Mira tío, no me toques los huevos", soltó Juan Aguirre a las pocas semanas, cuando le preguntaron por la mención del socialista en el Congreso. Ante la poderosa repercusión de la declaración, Aguirre templó gaitas aclarando que había sido un comentario jocoso. Demasiado tarde: la hoguera estaba ardiendo y cualquier aldabonazo a un político era bienvenido para avivar el fuego.

La calle se levantó y la música no se calló. Al contrario, fueron multitud los músicos que apoyaron al Movimiento 15-M y ayudaron a descorchar un tapón social extremadamente resistente acudiendo a las acampadas en persona o posicionándose a través de las redes sociales o los medios de comunicación. Un ejemplo es el de Kiko Veneno, que respondía así a una petición de entrevista sobre el 15-M: "Estoy dispuesto a hacer lo que sea. Quiero colaborar al máximo".

Una minoría armada

"Con el triunfo del PP, la música va a ser más militante", afirma Ordovás

Veneno fue de los pocos que dio un concierto en las acampadas, en concreto en la de Sevilla. "La música expresa, cuando la dejan, el inconsciente colectivo. Hoy hay un 0,1% pensando siempre en lo mismo, en lo suyo y en la forma de aumentarlo y perpetuarlo. Hay una amplia mayoría atrapada en un renuncio y condenada de momento a la inacción. Y un 5-10% de gente que nos aprestamos a combatir con la música, la poesía, las ideas y la comunicación. El 15-M ha puesto el tema en la mesa. En realidad, nos ha hecho ver lo solos que estamos, pero eso no debe desmoralizarnos, sino darnos fuerza", dijo ayer Veneno a Público. El resto de músicos, la mayoría, optó por participar en las protestas como cualquier otro ciudadano.

Como Santiago Auserón, que debatió sobre política pura y dura en plena Puerta del Sol con el escritor Carlos Pardo. "En mi música no influyó, porque yo trabajo sobre planteamientos más a largo plazo y voy trabajando tanto los textos como músicas de forma más lenta. Pero el 15-M sí influyó para que la música tuviera una presencia más cercana en la sociedad", señaló Auserón esta semana.

Ekhi Lopetegi, cantante de los vascos Delorean, también incide en esa dimensión personal de la influencia del 15-M, en la que el músico no aparece como estandarte de un movimiento, sino como un individuo más que se implica en prender la mecha. "Para mí, se presentó una situación en la que había que tomar partido y hacer algo al respecto. Vistas las cuestiones que se planteaban y el contexto, me resultaba imposible quedarme en casa", cuenta el músico, que ha seguido involucrado en el 15-M de Barcelona hasta hoy, trabajando en una hoja de agitación llamada Presentiment que se lanzará próximamente.

Sin embargo, la semilla no tardó en germinar en lo estrictamente musical. No había pasado ni un mes del estallido de la revuelta cuando nació Fundación Robo, un proyecto colectivo desde el que músicos de la escena independiente comenzaron a lanzar canciones de agitación inspiradas en el 15-M. Al final del año, han recopilado 13 canciones de artistas que van de Albert Pla y Pascal Comelade a Nacho Vegas, pasando por los más desconocidos pero igualmente subversivos Tarántula, Wild Honey o Diploide.

Nuevas ilusiones

"Hasta que la gente empezó a salir a la calle imperaba la sensación de derrotismo, parecía que estábamos mirando hacia el suelo. Pero esto ha sido tan ilusionante que te cambia la perspectiva y te puede influir a la hora de hacer canciones", decía Nacho Vegas en junio. Tres meses después lanzaba Cómo hacer crac, inspirada en las protestas y uno de los principales reclamos de Fundación Robo.

El campo está sembrado para 2012. Kiko Veneno ya ha abierto el cargador y anuncia una canción "fuertemente política" titulada Mala suerte. Incidiendo en el espíritu colaborativo de otras iniciativas, Veneno explica que "son siete historias paralelas e independientes, con una métrica fácil, que hace que se pueda aumentar el número de historias". El periodista Jesús Ordovás tiene claro que vuelve la canción con mensaje político: "Va a ir a más. El año que viene, con el triunfo arrollador del PP, la actitud de la gente de la música y la cultura va a ser más militante y más fuerte".

Que los músicos vuelvan a hablar de política no quiere decir que la política no estuviera ya allí. Según Santiago Auserón, "la actividad artística de por sí es una política, es una manera de hacer e intervenir en el colectivo y de crear relaciones en sociedad. Te puedes dejar llevar por lo mainstream y permitir que los poderes fácticos influyan en tu estilo para responder a lo que se vende, o puedes tratar de construir tu música por motivos propiamente musicales o estéticos. El posicionarse entre el negocio y la apuesta artística tiene un valor político".

En la actualidad, la cuestión política en la música deja de vincularse únicamente al contenido de las letras y exige posicionamientos a la hora de difundir los contenidos. Nacho Vegas, por ejemplo, publica sus discos bajo licencias copyleft que permiten la copia. Para Daniel Granados, miembro de Tarántula y activista cultural vinculado al 15-M en Barcelona, "escapar a los modelos disfuncionales de la industria de la música es un punto de partida imprescindible para la crítica política desde la música hoy en día".

Lo que está germinando tiene más que ver con la cultura libre que con la canción protesta de los setenta, que sirvió como instrumento de denuncia en un país donde no existía la libertad de expresión. Ahora, eso ya no es suficiente. "La oposición de hoy desde la música debe de ser un dispositivo más sofisticado que plantee nuevas formas de acceso y difusión de contenidos musicales fuera de las lógicas capitalistas de la industria tradicional del disco", concluye Granados. Más que nunca, el músico ya no es sólo su música. Ahora toca posicionarse.