Archivo de Público
Jueves, 29 de Diciembre de 2011

Turrones, mazapanes, polvorones…

Para disfrutar de la Navidad más dulce, un viaje a las ciudades y pueblos cuyos nombres van asociados a alguna de estas delicias.

ESPERANZA MORENO ·29/12/2011 - 09:28h

Dulces navideños artesanales.

Desde mucho antes de que lleguen las fiestas navideñas los supermercados nos seducen con los expositores llenos de turrones. Y es que las navidades no serían navidades sin los postres y dulces típicos de esta época, como lo son el belén, las guirnaldas, el árbol, los reyes magos o las luces.

La ruta por los pueblos más dulces tiene en Toledo uno de sus destinos imprescindibles. A la capital castellana hay que llegar para visitar su Catedral y su Alcázar, recorrer sus puertas y puentes, entrar en sus museos, iglesias, conventos y sinagogas y seguir las huellas de El Greco por la ciudad. Pero después de este paseo no hay recuerdo más dulce para llevarse a casa una cajita de los mejores mazapanes. La plaza de Zocodover es el lugar perfecto para aprovisionarse de este bocado de origen árabe y la confitería Santo Tomé, garantía de la mejor tradición; aunque también hay conventos, como Santa Úrsula, San Antonio o Santo Domingo el Antiguo, que elaboran sus propios y deliciosos dulces.

Si merecida fama tienen los mazapanes de Toledo, también los de las localidades aledañas: Ajofrín, Gálvez, La Mata y, sobre todo, Sonseca, donde no hay que dejar de entrar en el Museo del Mazapán, instalado en la fábrica de turrón Delaviuda.

Otro de los hitos en esta dulce ruta navideña es Jijona. Esta localidad de la provincia de Alicante, en la falda de la Penya Roja y próxima a Alcoy, vive del y para el turrón. Se produce aquí desde hace cinco siglos y, como el mazapán, fueron los musulmanes los que lo comenzaron a elaborar con la miel de las colmenas de los montes de los alrededores y los frutos de los almendros que adornan estas tierras en los últimos meses del invierno.

No hay turrón igual en el mundo que los fabricados en este pueblo alicantino, en sus dos variedades: duro (también conocido con el nombre de Jijona) y blando (o de Alicante). Se han ganado la denominación de origen gracias al factor artesanal, a la calidad de las materias primas y a una receta inigualable. Una vez en Jijona es obligatoria la visita al Museo del Turrón. Fue creado por la familia Sirvent para mostrar una de las industrias más antiguas de la Comunidad Valenciana, con más de dos siglos de existencia. El edificio ocupa la antigua fábrica de turrones El Lobo y 1880 (conocido éste como "el turrón más caro del mundo") y en su interior se puede seguir la evolución de esta actividad artesana, que poco ha ido ampliando su gama de sabores: guirlache, yema... e incorporando nuevos productos: mazapán, polvorones, torta imperial...

Otra de las localidades afamadas por su turrón es Agramunt, en la provincia de Lleida. Si su imponente iglesia románica de Santa María ya merece una visita por sí misma, mucho más completar el recorrido por esta sugerente villa declarada conjunto histórico artístico degustando su turrón de resonancias históricas, ya que se elabora en ella desde el siglo XVIII. En el número 4 de la plaza de la Iglesia se encuentra la pastelería Roig, en la carretera de Tarrega, Vicens y tambien esta A.Lluch, donde se puede hacer buen acopio de algunas tabletas, y de paso, comprar también el afamado y delicioso chocolate a la piedra de Agramunt, que mantiene el sabor fuerte y un tanto amargo del chocolate más puro.

El dulce del que más kilos se come en navidades es, sin duda, el humilde mantecado, que no falta en ninguna bandeja española. La localidad de Estepa, enclavada en la campiña sevillana, es la capital mundial de este producto, que bien merece un viaje en estas fechas para conocer en profundidad cómo y dónde se elaboran estos dulces, además de otros típicamente navideños, como alfajores, roscos de vino, polvorones, empiñonados, bolas de coco..., en fin, un surtido inmenso que se puede probar en algunos de los locales y fábricas que se extienden por toda Estepa, como la de E.Moreno, El Patriarca o San Enrique.

Los dulces de Navidad elaborados en Rute gozan también de gran prestigio tanto dentro como fuera de Andalucía. Los días previos a la Navidad, Rute se llena de visitantes para adquirir estos preciados productos en las tres empresas más importantes de esta localidad cordobesa: Galleros Artesanos, Garrido, que acoge un Museo del Turrón y un belén a tamaño real de turrón, y La Flor de Rute, con un museo dedicado al mantecado en su interior.

Los que tienen debilidad por los alfajores no tienen que perderse los de Medina Sidonia, en la provincia de Cádiz. Este dulce de alajú con forma de rosquilla o alargados está protegido por la denominación de origen y tienen un claro origen árabe, no en vano esta localidad fue la capital de la repostería del mundo musulmán. Y también está el guirlache de Alcoy y Zaragoza, los almendrados de Allariz, los dulces de los conventos de toda España que en esta época tienen a sus monjas haciendo horas extras en la cocina... Una ruta tan interminable como dulce y en la que no queda otra que ir cayendo en cada una de sus paradas en la tentación.