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Miércoles, 28 de Diciembre de 2011

Marionetas rebeldes frente a las balas del régimen de Asad

En Siria se ha popularizado clandestinamente la serie de marionetas 'Tuup Gon', en las que se parodia al gobierno de Damasco

LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUEL ·28/12/2011 - 14:32h

En Siria se lucha pacíficamente saliendo día tras día a la calle frente a unas fuerzas leales al régimen que ya han matado a más de 5.000 ciudadanos según los datos de la ONU. La censura se ha instaurado férreamente en todo el país y muy pocos periodistas han conseguido entrar e informar de forma independiente. Además, todas las libertades civiles de los ciudadanos han sido suspendidas.

Por eso, algo tan inocente e íntimo como un teatrillo de marionetas se ha convertido en uno de los instrumentos más útiles para que los sirios pierdan el miedo y la obediencia al régimen, como se retrata en Periodismo Humano.

Para romper con la censura impuesta por Damasco han surgido varios medios clandestinos aprovechándose de las oportunidades que les ofrece Internet. Así, el semanario Syria Hurriyat ha lanzado la serie ‘Tuup Gun. Diario de un pequeño dictador' que se ha popularizado a través de youtube.

La parodia trata de hacer que los sirios pierdan el miedo al régimenEn estas representaciones se parodia a los gobernantes y se caricaturiza su voluntad de acabar con las protestas mediante la violencia. El personaje de Bishu es una mordaz representación a Bashar al Assad, protagonista de los episodios.

Con un lenguaje infantil y jugando con la ironía, estos capítulos pueden hacer sonreír a los espectadores sirios mientras se oyen los disparos y dar a conocer algunas de las atrocidades que se están cometiendo en el exterior.

Hay un episodio que trata de un concurso en el que Assad comite por llegar al millón de muertes y otro en el que se trata la manipulación de los medios de comunicación estatales.

En uno de ellos aparece "el pequeño dictador" como un Drácula que muerde y chupa la sangre de opositores y termina atacando a uno de los soldados que le servía. Finalmente, gritos demandando paz y un estado civil acaban venciendo al tirano bebedor de sangre.