Archivo de Público
Lunes, 26 de Diciembre de 2011

La izquierda abertzale transversal

Bildu cierra 2011 con éxito en Gipuzkoa al pactar los presupuestos con el PNV y la reforma fiscal con el PSE

 

GUILLERMO MALAINA ·26/12/2011 - 08:00h

efe - El diputado general de Gipuzcoa, Martin Garitano, pasa junto a los retratos de dos antecesoras suyas, Leire Ereño y Rafaela Romero.

El regreso de la izquierda abertzale, en el seno de Amaiur, al Congreso de los Diputados tras 15 años de ausencia ha despertado una expectación inusitada y suscitado dudas sobre la eventual disposición de la nueva formación a hacer política y buscar entendimientos con el resto de grupos. Al menos, en todos aquellos temas que afecten a los intereses de la ciudadanía vasca.

La intervención del diputado abertzale Iñaki Antigüedad en la sesión de investidura y, en especial, el emplazamiento que le hizo al ya nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para buscar una salida al "conflicto" vasco, da una idea de cuál es el punto de partida de Amaiur: "Estamos condenados a entendernos", le dijo al futuro presidente.

Las rentas altas tendrán más carga

Es sabido que Amaiur, coalición integrada por la izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternatiba, no piensa participar en la "gobernabilidad de España", pero está abierta a buscar acuerdos con todos los grupos, sin excepción, siempre que estén en juego los "intereses" de la ciudadanía vasca.

Para adentrarse y conocer el modelo político de Amaiur basta con mirar en el espejo de Bildu, coalición impulsada por las mismas fuerzas, salvo Aralar, para concurrir a las elecciones municipales y forales, el pasado mayo.

Tras casi una década de prohibiciones por la Ley de Partidos [en 2007, la izquierda abertzale sólo pudo presentarse como ANV en algunas circunscripciones de Araba y Bizkaia], Bildu fue en mayo la segunda fuerza del País Vasco y la tercera en Navarra, pero su gran éxito lo cosechó en Gipuzkoa, donde fue la opción más votada, por delante del PNV, y asumió con 22 escaños el poder para gobernar este territorio sin mayoría absoluta.

Amaiur seguirá la línea de Bildu al buscar pactos con todos los grupos

La coalición abertzale, que acostumbra a hacer una oposición dura donde no gobierna, hizo de la necesidad virtud. El diputado general, Martin Garitano, emplazó a todos los partidos de la oposición,desde su nombramiento, el 23 de junio, a alcanzar acuerdos en aquellas materias en que podían coincidir. Esa invitación incluía también al PP.

Seis meses después, Bildu ya se ha asegurado cerrar con cierto éxito este año en el gobierno de la Diputación de Gipuzkoa, al sacar adelante, mediante acuerdos transversales, dos de sus principales proyectos: los Presupuestos de 2012 y una reforma fiscal marcada por su carácter progresista.

La coalición abertzale ha logrado así sacudirse los peores augurios de sus adversarios sobre el desgobierno en que, presumiblemente, iba a sumir Gipuzkoa. La Diputación superó este viernes el último trámite para sacar adelante los dos proyectos señalados en el pleno celebrado en las Juntas Generales. El primero llegó merced a un pacto con el PNV y Aralar, que se abstuvieron, para aprobar los Presupuestos de 2012. Los principios básicos del acuerdo son dos: el "enfoque anticrisis", con una partida de ocho millones exigida por el PNV para auxiliar a empresas, y la gestión de los residuos, cuyo debate es estratégico en Gipuzkoa. Bildu, contrario a construir una incineradora, se ha comprometido con el Partido Nacionalista Vasco a abrir un debate sobre el modelo de gestión de basuras durante los próximos seis meses.

Como hizo Martin Garitano, Iñaki Antigüedad también tiende la mano al PP

Giro a la izquierda

El segundo objetivo cumplido por Bildu en el pleno es la reforma fiscal, uno de sus principales proyectos estratégicos desde que llegó al poder en Gipuzkoa. En este caso, el entendimiento no llegó de la mano del PNV, crítico con la misma, sino mediante un pacto con el PSE y también Aralar tras intensas negociaciones, especialmente con los socialistas guipuzcoanos.

El acuerdo simboliza el giro a la izquierda más claro de la Diputación, pues, entre otros puntos significativos, contempla la recuperación del Impuesto de Patrimonio a partir de los 700.000 euros, así como la creación de nuevos tramos en el IRPFpara las rentas más altas: 46% para las rentas a partir de 90.000 euros, 47% a partir de 120.000 y 49% de 175.000 en adelante.

El PSE reivindica que la reforma fiscal aprobada en Gipuzkoa va en la línea del planteamiento defendido insistentemente por el lehendakari, Patxi López, convencido de la necesidad de aumentar la presión fiscal no sólo en Gipuzkoa, sino también en Bizkaia y Araba para mantener el nivel de servicios públicos. Sin embargo, tanto el PNV, que gobierna Bizkaia, como el PP, que gobierna Araba, defienden una presión fiscal menos dura.

De hecho, el Partido Nacionalista Vasco y los conservadores han sumado sus votos en Araba y Bizkaia, el jueves y el viernes, respectivamente, para dar luz verde a una reforma fiscal más suave con las rentas altas. Ambos territorios recuperan también el Impuesto de Patrimonio, pero a partir de los 800.000 euros (100.000 más de margen para las rentas altas que en Gipuzkoa).

Se abre así, en el cierre de 2011, la puerta al fin de la armonización fiscal entre los tres territorios del País Vasco, mientras que Bildu logra aplicar un modelo impositivo más progresista con el respaldo de los socialistas vascos.