Archivo de Público
Jueves, 22 de Diciembre de 2011

Un cura se niega a que un homosexual apadrine a un bebé

 

 

JUAN ARMENTEROS ·22/12/2011 - 06:00h

El párroco Manuel García.

Un homosexual no ha podido ser padrino de una niña porque el párroco del pueblo se ha negado, alegando que estaba casado con otro hombre. Ha ocurrido en el municipio de Huelma, Jaén, el pasado fin de semana, cuando Francisco Jiménez intentó apadrinar al bebé y el cura no quiso bautizarlo con los padrinos elegidos por los padres.

El sacerdote, Manuel García, que reconoce su decisión pero no quiere hacer declaraciones, les obligó a que tuviesen que designar como padrinos a otras dos personas en vez de la pareja de homosexuales que pretendían serlo. A pesar de la intolerancia del párroco, el afectado por la prohibición mantiene su religiosidad: "Con mi fe no van a acabar. El que yo tenga mi fe a la virgen o que yo pueda seguir teniendo mis ideas no va a acabar con eso. No pueden", afirmó Francisco Jiménez en declaraciones a Canal Sur.

Según publicó ayer Diario Jaén, cuando la familia de la niña se reunió con el sacerdote para acordar los pormenores del bautizo, este les preguntó si el padrino estaba bautizado y confirmado. Ellos dijeron que sí, cumpliendo así los requisitos que la Iglesia puede pedir a uno de sus miembros para que apadrine a otro. Pero el examen a los peticionarios no quedó ahí. El sacerdote también quiso saber si el padrino estaba casado. A lo que los padres respondieron afirmativamente, aportando incluso la documentación sobre el matrimonio civil de Francisco con otro hombre.

La reacción del cura fue negarse a bautizar a la niña hasta que no se designaran nuevos padrinos, porque el designado por la familia estaba pecando al estar casado públicamente con una persona de su mismo sexo. Las condiciones del párroco tuvieron que ser aceptadas y desde el sábado dos desconocidos son los padrinos de la menor. Francisco se ha tenido que resignar a no serlo, a pesar de estar bautizado, confirmado e incluso haber sido catequista. "Yo, evidentemente, no cambio la felicidad que tengo en mi casa por subirme a un altar a leer o por poder ser el padrino de una chiquilla, de la que, en realidad, yo me siento como el padrino", aseguró.