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Miércoles, 21 de Diciembre de 2011

EEUU presenta duras normas contra contaminación plantas a carbón

Reuters ·21/12/2011 - 21:02h

Por Ayesha Rascoe y Timothy Gardner

El Gobierno de Estados Unidos presentó el miércoles sus primeras normas para reducir las emisiones de mercurio derivadas de plantas de energía que funcionan con carbón, una medida que apunta a proteger la salud pública, pero que según sus críticos eliminará empleos debido al cierre de instalaciones.

Enfrentando una dura oposición de grupos de la industria y de legisladores de estados que utilizan mucho carbón, la Agencia de Protección Ambiental dijo que los beneficios de las Normas de Mercurio y Tóxicos en el Aire, o MATS por su sigla en inglés, superarán por mucho a sus costos.

La administradora de la EPA, Lisa Jackson, presentó las normativas, las que estuvieron en discusión durante 20 años, en un hospital de niños en Washington, D.C.

El mercurio puede dañar al sistema nervioso de los fetos en desarrollo y de los niños y puede entrar a la cadena alimenticia a través de pescados contaminados.

"Al reducir las emisiones que están relacionadas con desórdenes del desarrollo y enfermedades respiratorias como el asma, estas normas representan una gran victoria para el aire limpio y la salud pública", dijo Jackson, cuya agencia espera comenzar a aplicar las reglas durante los próximos años.

Las normas de mercurio de la EPA, una de un conjunto de criterios de aire puro que la agencia está lanzando, han dividido a la industria de la energía.

Compañías como Exelon y NextEra, que generan la mayor parte de su electricidad con combustibles "limpios" como la energía nuclear, el gas natural y recursos renovables, han apoyado las normas sobre mercurio, mientras que las que trabajan principalmente con carbón, como American Electric Power y Southern, las han combatido con fuerza.

Las normas se apegan mucho a una dura propuesta sobre mercurio, arsénico, cromo y otros contaminantes que fue realizada anteriormente este año.

Eso satisfizo a los ecologistas y a los defensores de la salud pública, una parte importante de la base de votantes del presidente Barack Obama, quienes criticaron su decisión de septiembre de postergar las normas sobre emisiones de smog.