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Miércoles, 21 de Diciembre de 2011

"Sólo me compré un dúplex"

Antonio Maldonado repartió el año pasado 180 millones del Gordo entre sus clientes

ANNA FLOTATS ·21/12/2011 - 09:55h

M. FERNÁNDEZ - Antonio y Pepi, en el bar que regentan en Pallejà (Barcelona) muestran el Gordo de 2010.-

"Me siento un Robin Hood", gritaba hace un año Antonio Maldonado, botella de cava en mano, detrás de la barra del bar que regenta desde hace 20 años en Pallejà (Barcelona). Acababa de repartir 180 millones de euros entre sus clientes, la mayoría trabajadores de las fábricas cercanas y aficionados del equipo de fútbol del pueblo.

"En un año Pallejà ha cambiado, se ha notado mucho lo del Gordo. Hay nuevos negocios, se ven más coches buenos por la calle y hasta se han celebrado bodas gracias a la lotería", contaba ayer Antonio por teléfono. A él no le ha cambiado la vida. Tampoco fue de los mayores agraciados. De momento, los 450.000 euros que sacó de las dos papeletas y el décimo que compró del 79.250 le han servido para comprarse un piso mejor. La familia Maldonado cambió un bajo por un dúplex, 70 metros cuadrados por 150. Eso sí, en Pallejà, pocos metros más allá de su antigua casa. "El bajo se lo hemos vendido a la suegra", explica Pepi, la mujer de Antonio.

Se han abierto nuevos negocios en el pueblo gracias a la lotería

La pareja tiene dos hijas, de 17 y 10 años, pero ellas no han visto ni un euro del premio. "No les hemos comprado regalos ni nada", explica, "solamente nos fuimos los cuatro unos días a Brujas para celebrar mi cumpleaños", añade. En verano, habían planeado un crucero por el Báltico con otras familias, pero el viaje se truncó antes de empezar. "Teníamos que ir a Madrid para volar a Copenhague y empezar el crucero desde allí, pero una de las parejas tuvo un accidente de coche durante el trayecto y tuvimos que anularlo todo", recuerda Pepi.

Antonio llevaba siete años comprando el 79.250. Persiguió al lotero que lo vendía desde Barcelona a Cerdanyola, donde lo adquirió el año pasado. Pero esta Navidad, los cinco dígitos que le convirtieron en Robin Hood se vendían en una administración de Madrid. Demasiado lejos. Por eso, apostó por otro número: el 42.330.

"Lo vendimos en dos horas", cuenta. "Y este año, el número entero, 36.000 euros". Antonio solamente se ha quedado un décimo. "Esto pasa una vez en la vida y ya está", dice escéptico. La que no ha perdido la ilusión por la lotería es su mujer. Jamás había comprado un décimo hasta el año pasado y le tocó el Gordo. "Esta Navidad me he gastado unos 1.500 euros", confiesa risueña. "Se ha vuelto un poco loca", apunta su marido.

Quién sabe. Este año el Sorteo Extraordinario de Navidad repartirá 2.520 millones de euros, más dinero que nunca, porque por primera vez entrarán en los bombos 100.000 bolas de números, 15.000 más que en 2010.