Archivo de Público
Martes, 20 de Diciembre de 2011

Rajoy meterá la tijera en todo menos en las pensiones

Recortará como mínimo 16.500 millones de euros para cumplir el déficit de 2012. Afirma que no quiere subir los impuestos y que no está a favor de un banco malo

MARÍA JESÚS GÜEMES ·20/12/2011 - 00:10h

Fue una intervención trufada por muchos aplausos. Los de los suyos, lógicamente. Los de una mayoría absoluta. Aunque les costó arrancar. Los primeros no se dejaron oír hasta pasados los 15 minutos de un mensaje que duró hora y media. El presidente del PP, Mariano Rajoy, comenzó ayer una semana crucial para él afrontando su primera prueba: el discurso de investidura. No quiso dar malas noticias. Hasta los suyos destacaron al final de la jornada que su jefe de filas había evitado "dar miedo" a los españoles.

Intentó lograr todo lo contrario. Presentó muchas rebajas fiscales las que figuran en su programa electoral e hizo un anuncio estrella: la revalorización de las pensiones en función del IPC a partir del 1 de enero de 2012 cuando haga la prórroga de los Presupuestos. "Este va a ser el único compromiso de aumento de gasto que me van a escuchar", comentó. Rajoy despejó el camino de los pensionistas pero no el de los funcionarios.

El dirigente conservador sabe que va a tener que hacer duros recortes. Pero ayer no quiso que su jornada pasara a la historia por haberlos concretado. Lo que sí hizo fue dar una cifra: habrá que reducir 16.500 millones. Si se cumplen las previsiones. Rajoy recordó que la vicepresidenta económica, Elena Salgado, había calculado que este año se iba a saldar con más de 65.000 millones de euros de déficit, un 6% del PIB. Aunque advirtió que este dato podía verse "superado" y, si era así, su estimación también. Un punto más, destacó, equivaldría a un ajuste "de 10.000 millones de euros más". También confesó su preocupación por el porcentaje de la deuda pública, que supera el 69% frente al 36% de 2007. Fue llamativo ver cómo reconocía que la crisis es algo mundial, cuando siempre se la achacó en exclusiva a Zapatero.

En el PP defienden que eliminando duplicidades y gastos de la Administración Pública pueden ahorrar. Pero son conscientes de que son las migajas de una gran tarta. "Afrontamos enormes dificultades, nos esperan esfuerzos muy exigentes", reconoció Rajoy. Por eso admitió que cuando su formación presente las cuentas generales del Estado, antes del 31 de marzo, se hará "una análisis pormenorizado" de todas y cada una de las asignaciones para garantizar que no se gasta "ni un euro de más". Excepto las pensiones, insistió, "todas las demás partidas son susceptibles de una reducción a la baja".

Malas noticias

Mantendrá el fin de la edad laboral en los 67 y suprimirá las prejubilaciones

Eso será en una segunda fase. Entonces llegarán las malas noticias. Rajoy prometió decir en todo momento la verdad. "Llamaremos al pan, pan, y al vino, vino", afirmó, aunque ayer dejó que los ciudadanos siguieran con la venda puesta al no desvelar dónde meterá la tijera.

Sólo al hablar de Sanidad levantó algún que otro recelo de por dónde pueden ir sus intenciones. Fue cuando pidió pactar con todas las fuerzas políticas una cartera de servicios, que ya está definida, dando a entender que habrá que priorizar. Pero no quiso adentrarse mucho más en ese terreno y dejó descolocados a todos los grupos cuando sostuvo que "mejorará los servicios públicos y el de la dependencia".

Rajoy, ayer, se limitó a avanzar que con él al frente se reajustarán los puentes festivos para ganar competitividad y se congelará el empleo público, llevando a cero la tasa de reposición de personal excepto para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Descarta una reforma electoral porque la actual es "democrática"

Además suprimirá las prejubilaciones. Este fue uno de los temas que abordó con el presidente del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Rajoy recordó que él no estaba de acuerdo con retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 y que por eso votó en contra. Pero ahora que tiene ocasión de corregirlo no piensa modificarlo. "No voy a cambiar la ley", indicó en su réplica justificando su postura en que era un compromiso del Gobierno saliente con Europa, y se limitó a criticar las "falsas prejubilaciones" que se indemnizan con dinero público.

Rubalcaba le habló de los minijobs. Él ni pronunció el término. Rajoy aseguró que el contrato único, dependiendo "de cómo se regule", no tiene por qué convertirse en sinónimo de temporalidad. Y aseguró que él no quiere que la gente siga encadenando contratos temporales "indefinidamente". Del dirigente socialista aceptó un pacto sobre Europa y rebatió sus reproches respecto al modelo educativo con un "a nosotros nos gusta la libertad". Le aseguró que su intención sigue siendo no subir los impuestos.

Los conservadores comentaban que los tres primeros meses del año van a tener mucho trabajo. Lo primero, la Ley de Estabilidad Presupuestaria para cumplir el déficit del 4,4% para 2012. En este calendario de "actuaciones inmediatas" también se incluye la renovación del Constitucional, que su partido mantuvo paralizado durante la pasada legislatura. Las negociaciones se activarán para hablar del Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y el Consejo de RTVE. En este tiempo saldrá adelante, además, la Ley de Transparencia, que al final los socialistas arrinconaron.

El presidente in péctore expresó su "sincera voluntad de diálogo y cooperación" con las distintas fuerzas políticas de la Cámara. Aunque no quiere saber nada de Amaiur, mandó a la vicepresidenta primera de la Mesa, Celia Villalobos, a hablar con sus representantes. Sus palabras sonaban al famoso talante que tanto exhibió en su día Zapatero. "Ese será mi estilo", sostuvo.

Sus cargos muchos de sus barones no quisieron perderse la cita salieron del Congreso destacando la buena actuación de su jefe y su "gran sentido de la responsabilidad". Todos ellos hicieron hincapié en su interés por alcanzar consensos. Del otro lado le echaban en cara su tono demasiado centralista.

El PP congelará el empleo público y reajustará los puentes festivos

Es lo que le reprochó el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. "No ha pronunciado la palabra plural", le dijo durante su turno. Recriminó su silencio sobre el pacto fiscal, su recurso contra el Estatut y le pidió que no hiciera uso del rodillo como Aznar en su segunda legislatura.

Rajoy dijo que acataba la sentencia del TC sobre el Estatut y se lavó las manos con el modelo de financiación diciendo que las prioridades de su Gobierno son el crecimiento económico y el empleo. "Estoy dispuesto a escuchar a todo el mundo", señaló reconociendo que se trataba de un tema "difícil". Apeló ante él a la ley de unidad de mercado por "sentido común". Y dijo que no le parecía bien que a la Administración se acceda con "el dedo o por la puerta de atrás". En cuanto al fondo de competitividad que Catalunya reclama, dijo que él siempre cumplirá la ley si esta les daba la razón.

Los que rodean a Rajoy vieron su actuación "elegante", sobre todo cuando dijo que no iba a hacer sangre de la gestión de Zapatero. "En política no existe la herencia a beneficio de inventario. Sabemos lo que nos espera y que se nos juzgará por lo que consigamos y no por lo que intentemos o por cómo nos hayamos encontrado las cosas", dijo. Algo que nunca puso en práctica la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

"No estoy para chistes"

Aunque Rajoy intentó ayer no caer en ese error, al final lo cometió. Fue cuando Rubalcaba bromeó con él sobre la posibilidad de que Cristóbal Montoro fuera ministro de Industria y se tuviera que ocupar de las tarifas energéticas. "Las va a pasar canutas", comentó el dirigente socialista. "No he venido aquí a polemizar. No están las cosas para hacer chistes por lo que nos dejan", le respondió el presidente del PP.

Rubalcaba también le advirtió sobre el riesgo de destinar fondos públicos para activos tóxicos de los bancos. El líder del PP le recordó que eso es lo único que había habido hasta ahora a través del FROB.

Hasta el último minuto no habló del banco malo y fue para decir que no está a favor. Fue cuando se lo planteó el grupo de la Izquierda Plural (IU-ICV-EUIA-CHA). Rajoy finalmente no adelantó su estructura de Gobierno. Y salvo un recuerdo a las víctimas del terrorismo, no habló de ETA. Al resto de la Cámara le extrañó. Los suyos trataban de contentar a su electorado más duro extendiendo que la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, se lo había agradecido.

Ante UPyD dijo que la Ley Electoral tiene "el consenso prácticamente unánime de la Cámara" y es "democrática". Y le dijo a Rosa Díez que le parecía que sólo pide cambios por interés personal. También tocó un tema delicado. Fue cuando ella le dijo que él "convivía con la corrupción política". Se le torció el gesto. El juicio de Francisco Camps por los trajes que le regaló la trama Gürtel sobrevoló el Congreso. "Nada más despreciable que la corrupción política", proclamó. Y defendió a la clase política: "No voy a aceptar que se diga que hay una corrupción generalizada".