Archivo de Público
Domingo, 18 de Diciembre de 2011

Un vía crucis de recibos, inventarios y pedidos a sastrería

El juicio contra Camps saca a la luz las pruebas de que recibió regalos. Las grabaciones prueban su intimidad con los empresarios corruptos

 

BELÉN TOLEDO ·18/12/2011 - 14:10h

JUAN NAVARRO - Camps, en la puerta del tribunal.

"Calle, por favor". La orden, dicha con voz suave pero firme, fue pronunciada por el juez Juan Climent el pasado martes. El destinatario era Francisco Camps, que en esos momentos declaraba como acusado. Era la enésima vez que el expresident valenciano interrumpía al magistrado, algo absolutamente prohibido en el encorsetado ámbito judicial. Camps está acostumbrado a la atención reverencial de la que ha gozado desde su cargo al frente de la Generalitat Valenciana. Así que era la primera vez en muchos años, tal vez en toda su carrera política, que oía a cualquiera mandarle callar en público.

No ha sido el único golpe en su complicada situación judicial y política que en los últimos días ha sufrido Camps. Desde el lunes está siendo juzgado por haber aceptado, supuestamente, miles de euros en trajes como regalo de empresarios supuestamente corruptos, en el mismo periodo en el que estos recibían contratos millonarios de la Generalitat.

La vista ha mostrado los vínculos del expresident con la trama

El juicio se adivina muy largo y han pasado sólo cinco días, pero han bastado para que se exhiban varias veces las grabaciones telefónicas que desnudan su relación con los miembros de la trama corrupta. Su compadreo con el hampa de alto standing que, presuntamente, formaban los empresarios de la trama Gürtel. Una red que está siendo investigada en tres comunidades Castilla y León, Madrid y País Valencià precisamente por, supuestamente, corromper a políticos para hacerse con contratos públicos.

El Molt Honorable los expresidentes valencianos conservan ese título aunque hayan abandonado el poder ha tenido que escuchar su propia voz llamando "amiguito del alma" a Álvaro Pérez el Bigotes, el líder de la red en Valencia, o cómo este presumía de su relación con él ante terceros. O a los empresarios hablando entre ellos sobre la mejor manera de ganarse su favor mediante la organización de un viaje a EEUU, con entrevista a un gobernador incluida.

En torno a cien testigos

Ha tenido que oírse a sí mismo llamando «amiguito del alma» a el Bigotes'

Aparte del lastre que sus propias palabras puedan suponer para su reputación, Camps tiene otros problemas más inmediatos. En las cinco jornadas de juicio transcurridas, la Fiscalía Anticorrupción y la Acusación Popular, ejercida por el PSOE valenciano, han comenzado a socavar lentamente sus líneas principales de defensa. Están logrando que, por delante del jurado popular formado por nueve personas escogidas al azar desfilen todos los documentos contables de las tiendas de ropa que incriminan a Camps y a Costa. Las acusaciones aprovechan las comparecencias de todos los testigos para pedir, una y otra vez, la exhibición de los recibos, inventarios, hojas de pedido a sastrería, cheques y transferencias. Además, a través de sus preguntas, dibujan para los oídos del jurado la secuencia de los supuestos hechos: los trajes de Camps quedaban apuntados en la cuenta de un empresario de la trama y, periódicamente, otro miembro de la red las pagaba.

De los trabajadores de las tiendas que han pasado hasta ahora por el tribunal, sólo uno ha respaldado claramente esta versión. Los demás se han limitado a confirmar que los documentos eran auténticos. Un reconocimiento que ha echado por tierra el principal argumento de la defensa de Camps, que consiste en denunciar que los escritos son falsos, a partir de la existencia de un correo electrónico en el que se afirma que la tienda hacía facturas falsas. De momento, ningún testigo ha aceptado la existencia de estas facturas. Sí ha quedado claro, a partir de las declaraciones de la cajera del establecimiento, que los trajes quedaban sin pagar durante meses. La afirmación contradice otra de las líneas de la defensa: que Camps se llevó cinco prendas, pero que las pagó en efectivo.

Por delante quedan varias semanas de juicio en las que declararán casi un centenar de testigos más. Un aluvión de nuevas oportunidades para que los valencianos vuelvan a escuchar a su president más votado decirle "amiguito del alma" a un presunto delincuente.