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Viernes, 16 de Diciembre de 2011

La apuesta más verde zarpa de Barcelona

'Rainbow Warrior III' representa el alma de la acción de Greenpeace

BERTA DEL RÍO ·16/12/2011 - 08:00h

M. Á. TORRES - Barcelona es el último puerto de la gira de prueba del barco.-

Hay que hacerle heridas y darle personalidad, to­davía es muy inocente". Mir Rodríguez es uno de los dos técnicos de radiofrecuencia que pasea orgulloso por la proa del Rainbow Warrior III. Con el nuevo buque, construido a medida de las necesidades de la entidad ecologista y botado el 14 de octubre, Greenpeace celebra su 40 aniversario con un escaparate flotante de las tecnologías verdes navales.

El Rainbow Warrior III sustituye al anterior guerrero, retirado tras la negativa de la aseguradora de ampliar la póliza más allá de 2011. El nuevo navío ha sido bautizado por los ecologistas como "el barco verde", ya que consideran que, tras 22 millones de inversión, es "el más sostenible". 1.288 metros cuadrados de velamen dan fe de ello. Menos consumo de diésel, el uso de una pintura libre de tóxicos y una desalinizadora son la apuesta por crear lo que Greenpeacedice que es el barco más verde hasta la fecha, y que los activistas esperan que esté operativo durante los próximos 50 años. "Muchas navieras están a la expectativa de ver cómo funciona", reconoce Rodríguez.

"Es el barco más sostenible, y las navieras están expectantes"

Tras 38 años surcando los mares y 23 como activista, Joel Stewart ha sido elegido para capitanear por primera vez uno de los ojos de la entidad: "La función del barco es ser testigo de lo que está sucediendo". Stewart reconoce que el día a día a bordo es como el de una familia: "Tras las campañas vuelve la rutina de navegación: limpieza, mantenimiento y administración".

El próximo lunes, el tercer guerrero ecologista surcará los mares por primera vez en una acción con destino a Nueva York con nueva tripulación. "Nos reuniremos con ONG, políticos y científicos a bordo para discutir cuestiones sobre el cambio climático", explica el capitán.

Pablo Bullrich, marinero que lleva embarcado desde el primer día, tiene que hacer serios esfuerzos para recordar la ruta por Europa: "Bremen, Hamburgo, Ámsterdam, Londres, Estocolmo, Palma y Barcelona". Siete puertos en dos meses y medio es parte de la experiencia de los 16 miembros de la tripulación y los seis activistas especializados en cada acción, como lucha contra la sobrepesca o los vertidos.

La nave pone rumbo a Nueva York para realizar su primera acción

Las expediciones ecologistas duran entre tres y seis meses. María José Caballero, bióloga y directora de campañas en España, explica que desde la sede, en Ámsterdam, se coordina la plantilla de activistas. "Cualquier persona puede viajar con Greenpeace", comenta, mientras aclara que, tras dos acciones de voluntariado, los ecologistas pasan a formar parte de una bolsa de trabajo remunerada.

No se come pescado

"Nunca he comido pescado en un navío de Greenpeace", explica Caballero en la cocina del buque frente a varias bandejas de calabacines rellenos, albóndigas en salsa y pollo empanado. Walter, el cocinero, elabora diariamente una dieta "vegana y vegetariana, pero que incluye algún tipo de carne", añade.

"Existen evidencias científicas de que el 75% de la población de atún rojo ha desa-parecido, lo que demuestra que el consumo de muchas especies marinas no es sostenible", dice la biológa. Ella considera que tanto el nuevo Rainbow Warrior como la estrategia de alimentación a bordo son dos aspectos más en busca de la coherencia global de la organización ecologista en su lucha contra las agresiones al medio ambiente.