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Jueves, 15 de Diciembre de 2011

Regàs llama a la solidaridad para que ser mujer deje de ser una desgracia

EFE ·15/12/2011 - 17:04h

EFE - Rosa Regás durante una entrevista hoy con Efe, con motivo de la publicación de su última obra, el ensayo "La desgracia de ser mujer", en el que analiza las raíces en la sociedad del machismo, que para miles de mujeres convierte en realidad el título del libro.

"La desgracia de ser mujer" es el título del último libro de Rosa Regàs, una realidad para cerca del 85% de las mujeres en el mundo, víctimas del machismo imperante y hacia las que nuestra "privilegiada" sociedad se muestra "insolidaria", en palabras de la autora.

No hay que viajar mucho en el espacio ni en el tiempo para detectar machismo en nuestra sociedad, y Regàs reconoce, en una entrevista con Efe que, "despacio" avanzamos por la senda de la igualdad sexual, porque "ni las instituciones ni el gobierno han hecho tanto como cabría esperar".

"Faltan recursos que hagan cumplir las leyes aprobadas en los últimos ocho años en materia de igualdad y, también, mucha educación" comenta y, por eso, cree que "pasará mucho tiempo" hasta que "el machismo se borre de nuestra alma y nuestra piel".

La escritora cuenta en este libro su decisión de matricularse en Filosofía a los 23 años, cuando ya estaba casada y era madre de dos hijos, algo que no estaba bien visto ni por los hombres, ni por las mujeres.

"La historia no ha cambiado tanto, todavía hay mujeres para las que lo más importante es celebrar su boda y tener una familia y renuncian a la libertad económica y a la posibilidad de desarrollar una carrera profesional", señala.

Tampoco ha cambiado mucho la idea del amor romántico. "Las historias de amor de ahora son las mismas que me contaban a mí en los años 40 y 50, el cuento en el que la princesa renuncia a todo por su marido y sus hijos" y, por eso, la autora cree que persisten en muchas mujeres los remordimientos.

"Temen no estar a la altura en su papel de madre o esposa y creen que han de renunciar a su vida por la familia, cuando la renuncia debería estar sancionada por ley", dice sólo medio en broma.

Regàs no renunció a realizarse profesionalmente. Fue fundadora de la editorial La Gaya Ciencia y ediciones Bausán, traductora para Naciones Unidas en Ginebra, Nueva York, Nairobi, Washington y París y escritora de entre otras obras "Azul", reconocida con el Premio Nadal en 1994.

"No creo que ningún hijo quiera que su madre renuncie a su vida por ellos, ni que tener una carrera profesional implique abandonar a los hijos. Yo no abandoné a los míos", dice orgullosa.

En este sentido, Regàs considera una "ventaja" que las mujeres estén en el mundo laboral para poder exigir un horario que les permita dedicarse a otra de sus grandes "vocaciones": los hijos.

Pero si todavía hay hombres que sólo ven en las mujeres "madres, esposas, criadas o prostitutas", dice la escritora, en materia de creación los hay que "no nos ven de ninguna manera".

También lo aprecia en el arte contemporáneo. "Las mujeres lo tienen más difícil porque no están en los centros de poder, no figuran en los jurados que fallan los premios o dan el acceso para ingresar en instituciones culturales".

En el año 2004 Regàs también fue nombrada directora general de la Biblioteca Nacional, cargo en el que se mantuvo hasta 2007, aunque recuerda que en tres siglos sólo siete mujeres han accedido a la Real Academia Española de la Lengua.

"Estoy a favor de la discriminación positiva porque hay ámbitos tradicionalmente dominados por el hombre en los que a una mujer le resulta enormemente difícil entrar. Otra cosa sería si se hubiese alcanzado la normalidad", señala.

En esta batalla por la igualdad, Regàs considera fundamental el papel del hombre, cuya evolución le hace concebir y mantener la esperanza de que cada vez se unan más a la lucha por la igualdad entre los sexos.