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Jueves, 15 de Diciembre de 2011

El Barcelona huele otra final

El equipo catalán, con algunos problemas de adaptación al horario japonés, se mide al Al Sadd catarí (11.30 h.)

RUT VILAR ·15/12/2011 - 06:30h

Los jugadores del Barcelona escuchan a Guardiola antes del entrenamiento de ayer en el Yokohama Stadium. efe

El Barcelona debuta hoy (11.30 horas, Cuatro) en el Mundial de Clubes. Lo hace dispuesto a lidiar con el Al Sadd, campeón de la Champions de Asia, el jet lag, que ha impedido descansar a algunos de sus jugadores, y "esa sensación de que este equipo va a ganar siempre" y que Pep Guardiola asegura que el grupo "lleva bien". Todo por alcanzar otra final, la undécima desde que el de Santpedor se sentó en el banquillo del Camp Nou. Una final que el Barça "todavía tiene que ganarse", recordó el técnico. Y es que la poca entidad del rival, el Al Sadd de Qatar, invita a avanzar acontecimientos y a pensar ya en un hipotético duelo por el Mundialito con el Santos de Neymar.

De momento, acude el Barcelona al Yokohama Stadium con todo el equipo a punto, excepto Ibrahim Afellay, en fase de recuperación de su lesión en la rodilla. Así las cosas, ante el Al Sadd podría alinear Guardiola un once que sirva para ajustar cuentas con los damnificados del clásico, como Villa, Pedrito o Mascherano, que comenzaron el partido del Bernabéu en el banquillo.

El técnico puede alinear hoy a los damnificados del último clásico

"Me gustaría jugar con 15", reconoció ayer el preparador. "Pero creo que soy el único que ha hecho 25 alineaciones distintas hasta ahora. Eso demuestra que cuento con todos", dijo. "Además, la mayoría estará aquí el año que viene", sentenció el de Santpedor para desmentir una información publicada ayer en Marca, en la que se aseguraba que el club vendería a Villa en el mercado de invierno.

Ahora mismo, de cara al duelo con el Al Sadd, preocupa más al técnico la fatiga de sus jugadores que el rival. "Tengo miedo al jet lag, todos los equipos llevan siete u ocho días aquí concentrados mientras algunos de los nuestros ya están despiertos a las tres de la mañana", lamentó. Admite el entrenador que le hace especial ilusión volver a ganar este torneo, como ya hizo con el conjunto azulgrana un par de temporadas atrás, en Abu Dabi. "Cuando uno gana la Liga de Campeones, el desgaste es mayor, es una competición más larga y el nivel de dificultad es más alto. Pero a nivel de importancia, se la damos a todos los partidos por igual, grandes y pequeños, si no, no ganaríamos tanto. Llegar aquí es muy complicado. En Abu Dabi la satisfacción fue enorme", confesó Pep Guardiola. Y prosiguió: "Es un honor. Lo difícil en el deporte es mantenerse. El mayor orgullo que podemos tener es estar tanto tiempo a un nivel alto, no ganar un trofeo u otro".

Velocidad en la circulación

El equipo parece contagiado por el entusiasmo de Pep por lograr el torneo

Pendiente del clásico, Guardiola apenas ha podido estudiar al Al Sadd, pero conoce los puntos fuertes del campeón catarí. "Un equipo atléticamente muy fuerte. Rápido arriba, que puede jugar con defensa de 4 o 5, según marque el lateral izquierdo [Belhadj]. También van bien de cabeza y son buenos en la conducción. No dominan mucho el juego combinativo, pero conducen muy bien las contras", resumió el técnico azulgrana.

La impresión es que, si hoy el Barcelona logra desplegar su juego habitual, el conjunto catalán no tendrá problemas para superar a su oponente. "Tenemos que abrir el campo, hemos visto que es muy grande", convino el preparador. "Y meterle mucha velocidad a la circulación", añadió.

El equipo parece haberse contagiado del entusiasmo del de Santpedor por un torneo que antaño, en el club, se consideró secundario. En las vitrinas del museo del Barcelona sólo luce una Copa del Mundo, la lograda en 2009, el curso en que la plantilla de Guardiola sumó los seis títulos disputados. Una de las claves para superar sin problemas la semifinal de hoy pasa por comenzar concentrados el partido. En 2009, hubo de remontar el Barça un marcador adverso apenas disputados cinco minutos de su duelo con el Atlante mexicano. Ese día, sólo la salida de Messi, suplente porque andaba renqueante, permitió la victoria azulgrana, finalmente holgada (1-3), antes de una vibrante final contra el Estudiantes argentino.