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Miércoles, 14 de Diciembre de 2011

La crisis interna prolonga la agonía de los socios liberales de Merkel

EFE ·14/12/2011 - 12:11h

EFE - Foto de archivo del 15 de mayo de 2011 que muestra al secretario general del Partido Liberal (FDP), socio minoritario de la coalición de gobierno en Alemania, Christian Lindner, durante una rueda de prensa en Rostock, Alemania. Lindner, presentó hoy su dimisión como reacción a una serie de críticas por problemas organizativos en la consulta a las bases sobre el plan de rescate del euro.

El Partido Liberal Alemán (FDP), socio de gobierno de la canciller Angela Merkel, quedó hoy "en peligro de muerte", en palabras de alguno de sus dirigentes históricos, tras la dimisión de su secretario general, Christian Lindner en medio de la crisis persistente de esa formación.

La inesperada decisión de Lindner, quien se despidió hoy del cargo con un "hasta la vista", tras una breve comparecencia ante los medios, es "un golpe" para el partido, admitió su vicepresidenta y ministra federal de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger.

Más explícito fue el ex ministro de Interior e histórico del FDP, Gerhard Baum, que ve al partido en "peligro de muerte" y pidió la dimisión de la cúpula en pleno, mientras su presidente, el vicecanciller federal y ministro de Economía, Philipp Rösler, hablaba de "mirar adelante".

El secretario general presentó su dimisión fulminante, como reacción a las críticas por la organización de una consulta interna a las bases del FDP sobre el plan de rescate del euro, impulsada por los euroescépticos.

En el trasfondo de la decisión están las desavenencias con Rösler, presidente del partido desde principios de año tras la retirada del ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en un intento por paliar la caída en picado de popularidad del FDP.

Rösler, como el propio Lindner, representa a la nueva generación de liberales, conocidos bajo el apodo de los "Boygroup" y aupados hasta la cúpula por Westerwelle.

Los intentos de esta generación de teóricos "renovadores" por recuperar terreno han sido en vano y, según todos los sondeos, el FDP quedaría ahora fuera del Parlamento federal (Bundestag) en las próximas elecciones generales.

Del más de 14 % de votos con que se convirtieron en socios de Merkel en 2009, han pasado a porcentajes propios de formaciones marginales -un 3 %- en algunos de los comicios regionales de este año y las encuestas pronostican que ese será su porcentaje en las generales, previstas para 2013.

En su breve comparecencia ante la prensa, Lindner justificó su dimisión con la frase de que "hay momentos en que uno debe dejar libre su puesto para hacer posible una nueva dinámica".

La consulta a las bases sobre el rescate del euro, cuyo resultado se conocerá este viernes, ha generado irritaciones por la actitud de Rösler, quien el pasado domingo la dio de antemano por fracasada sin esperar a los resultados.

La cuestión ha evidenciado una vez más los problemas de liderazgo de ese partido, considerado durante décadas la formación "bisagra" por excelencia de Alemania, ya que integró 17 de los 22 gobiernos federales del país, con figuras de peso como Hans-Dietrich Genscher o Walter Scheel.

Con Westerwelle en el liderazgo alcanzó su resultado récord en unas generales en 2009, pero tras ello empezó su caída en picado, atribuida tanto a los tropiezos iniciales de la coalición de Merkel como a su floja gestión como ministro de Exteriores.

El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, trató hoy de desdramatizar la situación del FDP y se limitó a decir que la dimisión de Lindner era cuestión interna del partido que no afectaba a la coalición.

La mala salud del FDP, en la sucesión de elecciones regionales de este año y en los sondeos, había convertido en tema recurrente la posibilidad de un cambio de socio por parte de Merkel.

En los últimos meses esta posibilidad perdió fuerza, en la medida en que el FDP empezó a comportarse como un socio más y más disciplinado, lo que no quita que, a más tardar en 2013, todo apunta a que pasará a formación residual extraparlamentaria.

Gemma Casadevall