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Martes, 13 de Diciembre de 2011

Sólo Callejón se abre paso

El Madrid, con otro gol del repescado y tres españoles en el once, sentencia su pase a octavos en Ponferrada

GONZALO CABEZA ·13/12/2011 - 22:12h

AFP - Cristiano Ronaldo pelea en el suelo por un balón con David Malo.

Hace cosa de un año, el discurso de Mourinho para la Copa aseguraba que era un torneo para que se lucieran los españoles, porque sólo ellos percibían el significado del torneo y eran, por lo tanto, los que debían dar sentido a la competición. Ayer, en primera ronda y contra el Ponferrada, sólo tres nacionales Adán, Albiol y Callejón fueron titulares. Los hechos, una vez más, desdicen a las palabras.

Es cierto que el técnico cada día lo tiene más difícil para conformar un once de españoles. Mou parece alérgico a la cantera, aunque ayer le hizo un guiño al sacar a Jesé 13 minutos y hacerle así debutar. El canario es uno de los hijos predilectos del Castilla y su caso, a diferencia del de Mendes, a quien muchos ven como un advenedizo, sí es motivo de orgullo para la factoría blanca. La ausencia de fichajes españoles también imposibilita que Mourinho entregue la Copa del Rey a los nacionales.

Pero alguna opción más sí tenía. Ayer Granero sólo jugó los 20 últimos minutos. El Pirata debió de pasar el partido pensando en una salida del club. Su figura dentro ya no tiene sentido alguno. Mourinhono puede dejar más claro que no cuenta con él para nada. Su puesto de suplente en el medio del campo ha quedado para Sahin, que tampoco ha demostrado mucho desde que viste de blanco, y eso que está llamado a ser el sustituto de Xabi Alonso. Sí, una lesión ha descuadrado su preparación, pero en las oportunidades que ha tenido siempre ha viajado en la irrelevancia. Ayer, contra un rival de Segunda B, tampoco fue capaz de imponerse. Su tan promocionado talento sigue en el terreno de lo desconocido.

Bien es cierto que la orquesta, acostumbrada a grandes fastos, tenía que lidiar con un Segunda B que nunca invita a darlo todo. Fue, como tantas veces pasó en la Copa, un día de ritmo apático, lento, como si todos los jugadores tuviesen ganas de que el trámite terminase rápido y contra un rival al que sí le iba la vida en el partido. El Real Madrid, eso sí, cumplió, ganó 0-2, y no debería de tener problemas para pasar de ronda.

La nota más positiva para el Madrid, como casi siempre en estos gélidos partidos en los que los suplentes tienen abierta la puerta, fue Callejón. Jugó y marcó, como también hizo la semana pasada en Ámsterdam y como hace casi siempre que tiene oportunidades. No es carne de titularidad en un equipo plagado de estrellas, pero ha reclamado sobradamente su derecho a aparecer más a menudo en los planes de Mourinho. Otros que aprovecharon menos sus opciones siempre tuvieron recompensas. Los otros dos españoles del once estuvieron lejos del aprobado. Adán también jugó en Ámsterdam, y aunque no ha encajado gol en ninguno de los dos partidos da sensación de inseguridad. Albiol terminó expulsado y volvió a ser un manojo de nervios. Increíblemente sigue yendo a la selección, está muy lejos de su mejor forma.

El resto de las piezas tampoco cuadraron mucho. Más desgana que otra cosa. Cristiano, que se suponía que tenía que dar un golpe en la mesa después de un pésimo partido contra el Barcelona, se contagió del trote de sus compañeros y sólo apareció en el segundo gol. Tampoco fue una gran exhibición el tanto, más bien un fallo de Orlando, portero de la Ponferradina. Su recuperación psicológica quedará para otros partidos en los que la motivación sea real.

Kaká no se mostró muy entonado. El brasileño siempre parece estar economizando esfuerzos. Él no tiene que demostrar nada porque tiene patente de corso, ya puede estar mal durante meses que siempre volverá a entrar en los planes del técnico. Un intocable. Algo mejor estuvieron Varane, que tiene hechuras de buen central, y Khedira. Curioso es el caso del alemán, a quien las situaciones más frías parecen entonar. Ayer dio el pase del primer gol e incluso se permitió hacer algún adorno. Una pequeña frivolidad en un partido gris del que sólo debió de disfrutar la grada de El Toralín.

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