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Martes, 13 de Diciembre de 2011

"La cumbre agrava el riesgo de recesión en Europa"

László Andor, el comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión, advierte de que las políticas centradas en la austeridad “son malas noticias para el empleo y los servicios sociales”

DANIEL BASTEIRO ·13/12/2011 - 05:49h

László Andor, durante su visita a Bilbao en noviembre. EFE

Cuando entró a formar parte de la Comisión Europea, László Andor (1966 Zalaegerszeg, Hungría) fue recibido por la prensa internacional con la etiqueta de "comisario de izquierdas". Comenzaba a ser algo excepcional en 2009, cuando José Manuel Durao Barroso recibió para su equipo a los enviados de los Gobiernos de la Unión Europea, ya mayoritariamente conservadores. Andor, con un labrado prestigio intelectual en su país, ha mantenido hasta hace unas semanas un perfil muy discreto. Pero ha perdido la paciencia. En algunas intervenciones públicas pero sobre todo a través de su cuenta en Twitter, que gestiona personalmente, ha comenzado a criticar la ausencia del crecimiento y la solidaridad en las decisiones de la eurozona, obsesionada con austeridad. La cumbre de la semana pasada lo ha reafirmado en sus temores.

-Vista la reacción de los inversores, ¿ha servido la cumbre para lo que pretendía?

No ha cambiado la actitud de los mercados y sin eso no hay solución posible. Hay un riesgo real de recesión en Europa. La cumbre lo ha agravado en vez de señalar el camino hacia la recuperación, por lo que son malas noticias para el empleo y los servicios sociales.

-¿Demasiada austeridad?

Los líderes se centraron sólo en ese elemento y no estoy seguro de que fuera el más urgente. A corto plazo, pero también a medio, es necesario debatir de dónde va a venir el crecimiento, especialmente en los países periféricos. Hay además mucha ambigüedad en cuanto las decisiones de este fin de semana, muchas interpretaciones. Por eso la reacción de los mercados no ha sido positiva. Debería haber mucha más claridad sobre lo que está pasando. Es muy difícil construir confianza sobre la ambigüedad, por lo que mucho de lo que pase a partir de ahora dependerá de cómo interprete el BCE su papel.

-En las conclusiones hay, además del crecimiento, otros ausentes, como precisamente el rol del BCE o la introducción de los eurobonos.

Lo más importante no es lo que trató la cumbre, sino lo que dejó fuera. Tenemos que responder a las asimetrías entre países con gran crecimiento productivo y otros con menos, porque todos forman parte de la misma unión monetaria. Sobre el corto plazo, la cumbre debería haberse centrado en cómo esquivar la recesión el año que viene, algo que ahora será muy difícil de evitar. A largo plazo, en algún momento habrá que discutir cómo recuperar productividad y crecimiento. Sólo con la disciplina fiscal no tendremos crecimiento.

-¿Debería intervenir el BCE con más firmeza en los mercados?

El BCE ha tenido ya un cierto papel. Sin embargo, cualquier cambio en el tratado lleva tiempo, como ya sabemos. Puede ser más complejo de lo que se prevé a priori. Por ese motivo, con una inestabilidad creciente en los mercados y desconfianza hacia los bonos de deuda pública, es necesaria una intervención a corto plazo del banco. Por otra parte, se creía en principio que los tecnócratas de Italia o Grecia o el nuevo Gobierno en España iban a ser bien recibidos, pero los mercados creen acertadamente que los elementos clave de la solución no están dentro de estos países, sino a nivel europeo.

-Los mercados parecen no tener a qué atenerse y se aprovechan.

Mientras siga la ambigüedad y no haya una tarea clara del BCE para apoyar al empleo y el crecimiento, los mercados estarán tentados de abusar de la situación. Las funciones del BCE están en el tratado, que habla fundamentalmente del control de la inflación, pero está claro que en estos tiempos en los que estamos, al borde de la recesión, la amenaza de la inflación sería lo último que se le vendría a nadie a la cabeza. Decir que está entre las cinco preocupaciones más importantes de Europa sería exagerar mucho.

-En esa ambigüedad influye la oposición de Alemania a que actúe el BCE o a introducir los eurobonos.

La pregunta es si los alemanes saben exactamente lo que está en juego para ellos. Creo que en muchas ocasiones otros países han desperdiciado la oportunidad de recordárselo. La percepción de los últimos meses es que el euro es muy importante para todos menos para Alemania y los alemanes sólo están haciendo un favor cuando arriman el hombro.

-En realidad, introducir los eurobonos sí supondría que Alemania arrimase el hombro y asumiese riesgos de otros.

Esa discusión está ya sobre la mesa, pero en Alemania es muy complicada. Algunos, como Wolfgang Schäuble [el ministro de Finanzas] y los socialdemócratas son más sensibles a la idea, pero el electorado alemán es rehén de algunos periódicos y prejuicios sobre la mutualización de la deuda. El EFSF (el fondo de rescate) lo está haciendo ya de alguna manera, al igual que el FMI, a quien se presta dinero en Washington para que lo mande de vuelta a Europa. Los socialdemócratas franceses y alemanes estarían de acuerdo en la introduccción de eurobonos. Muchos ciudadanos también, siempre que se les explique qué está en juego.

-El año pasado se criticaba mucho a Angela Merkel, de quien se decía que actuaba más pendiente de su calendario de elecciones regionales que de lo que era necesario para la estabilidad del euro.

Demasiado a menudo los países de la UE actúan en Europa condicionados por la política interna. Alemania siempre ha estado además muy preocupada por la inflación, algo que ha condicionado injustificadamente al BCE.

-Muchos analistas aseguran que el interés interno alemán perjudica la salida de la crisis de países como España. ¿Cuándo saldrá España de la crisis?

Tenemos que cambiar el vocabulario. No hay que preguntar sólo cuándo se recuperará España. Si de verdad avanzamos hacia la integración económica y monetaria, no será una decisión autónoma de España. La pregunta será también cuándo permitirá la economía europea crecer a España.

-¿Perjudicaría a España la muy citada Europa de dos velocidades?

El mayor problema no es la Europa de dos velocidades sino países de dos velocidades: una Grecia de dos velocidades, una Irlanda de dos velocidades o una España de dos velocidades. En países como España hay regiones pequeñas y muy competitivas, pero otras que funcionan peor. España disfrutó durante mucho tiempo la financiación barata, pero no la utilizó para crear una economía fuerte y diversificada sino para el sector inmobiliario, por lo que cuando llegó la recesión afectó con mucha más contundencia. Hay que intentar que si una industria se deslocaliza y se va a China otra, se instale en el país. Hace falta invertir y regenerar la industria.

-¿Perjudica la austeridad impuesta en cumbres como la del viernes a España?

No se trata sólo de imponer sanciones automáticas sobre el déficit. Cuando estás muerto, ya es demasiado tarde. Tienes que pensar en cómo facilitar un desarrollo económico más equilibrado, potenciar el avance de la industriay de la competitividad. No es una cuestión de bajar los salarios, por ejemplo. ¿Si bajas dramáticamente los sueldos en Andalucía, comenzará a exportar coches? Probablemente no. Lo que intentamos decir desde aquí, desde la Comisión, es denunciar la lógica equivocada de que la austeridad fiscal es lo más importante y que a partir de la austeridad, en el futuro, vendrá algo de crecimiento y empleo. Crear empleo y activar a la gente es una fuente de crecimiento económico.

-¿Por qué no consigue rentabilizar la socialdemocracia estos planteamientos en las urnas?

Los socialdemócratas y socialistas han tenido muy buenas ideas. Los eurobonos o la tasa sobre las transacciones financieras fueron socialdemócratas antes de que las asumieran otros. Ahora hay unos tres primeros ministros socialdemócratas y algunos Gobiernos más con socialistas en coalición. Ha habido un claro período de declive de la izquierda en los países de la UE. Sin duda es un tiempo para replantearse muchas cosas.