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Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Una 'jam session' de hip hop con Kase-O

El integrante de Violadores del Verso publica un disco de rap y jazz

 

ALEJANDRO TORRÚS ·12/12/2011 - 08:00h

ALEJANDRO TORRÚS - Javier Ibarra nació en Zaragoza en 1980. COMÚN 20

Hay vida para el hip hop más allá de los bombos y las cajas. Así lo demuestra Javier Ibarra, o lo que es lo mismo, Kase-O, quien colgado del saxo, la trompeta y la guitarra de Jazz Magnetism acaba de publicar uno de esos discos que merecen estar en el altar de los amantes del hip hop y cuanto menos, una oportunidad para entrar en las estanterías de todos los melómanos que nunca antes se habían acercado al rap.

Pero de rap, lo único que el oyente encontrará en este álbum será el habitual falocentrismo de Kase-O. Lo demás, una exquisita fusión de jazz, funk y hip-hop que da forma a 15 temas en los que el miembro de Violadores del Verso versiona sus propios clásicos, como En dos minutos, Javat y Kamel o Tarántula.

No obstante, en un álbum de versiones se echan en falta otras canciones que sí estuvieron incluidas en la gira que Ibarra ha realizado con la banda durante los últimos dos años, como Ballantines, Intro 97 o Cantando. Como compensación, el álbum incluye colaboraciones de MCs amigos como Kamikaze, de El club de los poetas violentos (CPV) o Hugo Astudillo, saxofonista del grupo que agarra el micro en MC Escándoloso Astudillo.

Pero si hay una canción en este disco que muestra al Javier Ibarra de hoy, según confiesa, esa es Renacimiento: "Ya no hago un drama por nada. / La vida era distinta a como yo me la tomaba. / No es hacer, no es tener, es ser, / es amar y crear no es subir ni temer". Y si se olvidó de él mismo por demasiado tiempo, da igual, es su renacimiento. "Con este disco he roto muchísimos miedos. No creía que sería capaz de hacer algo así. Así que ya no descarto hacer nada en el futuro", señala.

El proyecto del disco surgió de modo tan improvisado como los primeros versos del poeta urbano. Sus orígenes hay que buscarlos en las jam sessions de Zaragoza en las que junto a otros músicos daba rienda suelta a la imaginación. "La organización nos invitó para poner letra a aquellas improvisaciones y pude conocer a los chicos de la banda", recuerda Ibarra. Allí comenzó a improvisar con Astudillo y poco a poco fue surgiendo la idea de la gira. Y de la gira salió el disco. "La gente me decía que después del concierto se quedaba con ganas de más, que querían un disco. Aquí lo tienen, para la ducha, para el coche, para lo que quieran", apunta Kase-O.

Pero este no es un disco cualquiera para Ibarra. Es el único en el que el rapero se ha involucrado en todos los aspectos de su creación. "Lo he producido yo en su totalidad, desde controlar las mezclas a comprar los billetes de tren. He sido muy huevón y vago en los otros discos y aquí me he encargado de todo", afirma el músico.

La voz hasta el momento suelta y confiada de Ibarra se torna imprecisa y reflexiva cuando el tema de conversación gira hacia los últimos acontecimientos que están transformando el sistema de bienestar occidental. Hasta ahora Ibarra se había conformado con pequeñas píldoras pacifistas dentro de sus letras y algún mensaje directo a la avaricia de los políticos. Pero anuncia cambios. "Creo que ya ha llegado el momento de que los raperos cojamos responsabilidad social", apunta. "Hay muchas cosas que decir", agrega.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la explosión de esta crisis que ha demostrado que "las elecciones" y los "gobiernos democráticos no sirven para nada". "Aquí los que mandan son los mercados y los políticos hacen lo que ellos manden", apunta.

Crisis espiritual

Pero el problema no es material. "Hay una crisis espiritual enorme. Las personas ya no nos consideramos hermanos, no tenemos inquietud de apoyarnos unos a otros", analiza Ibarra, que apunta que su próximo disco en solitario no sólo criticará al sistema, sino que aportará soluciones. "Es lo que hago durante todo el día: pensar en soluciones y plasmarlas en el papel", confiesa.

e_SDLqAlguna absurda luz cegó a la juventud, / los que no aspiran a nada ni respiran, / porque no les despidan / mientras puedan disfrutar de Zidane / y la fórmula funciona, la tele ilusiona / coma, drogan a la persona". Y esa luz que cegó a la juventud es el miedo. "Nos imponen dogmas, miedos y eso te cierra la mente. Vivimos acojonados", señala. Kase-O también señala a la televisión y a la radio como culpables. "Las noticias son como películas de Hollywood y en la radio sólo se escuchan pajilleros. No interesa mover conciencias. Quieren que la gente se vaya a trabajar con la mente en blanco", concluye.