Archivo de Público
Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Tres días para encontrar la brújula

El PSC, más lejos que nunca del poder institucional, afronta el fin de semana el congreso que elegirá al sucesor de Montilla

ALBERT MARTÍN VIDAL ·12/12/2011 - 08:00h

JOSÉ COLÓN - PSC.-

Nunca el PSC cayó tan abajo. El partido de referencia de la izquierda catalana y granero del socialismo español está en una situación marginal en las instituciones. El 20 de noviembre de 2010 dijo adiós al Govern con el peor resultado de su historia en el Parlament, donde tiene ahora sólo 28 diputados. En mayo, dijo adiós a su hegemonía en Barcelona, Girona y las diputaciones. Y en las generales de hace sólo tres semanas, perdió el último símbolo de su poder: salió derrotado perdiendo casi 800.000 votos respecto a 2008.

Cuando se cumple ya un año de este annus horribilis, los socialistas afrontan este fin de semana el esperado congreso en que se fijarán nuevas posiciones políticas, se renovará la dirección y se designará al sucesor de José Montilla como máximo dirigente del partido.

Pere Navarro se perfila como el futuro primer secretario del partido

Los días previos al congreso transcurren con pocas escaramuzas y un claro favorito: Pere Navarro. El alcalde de Terrassa es la elección del actual aparato del PSC para afrontar ciertos cambios sin que resulten traumáticos. Todos los candidatos el propio Navarro, Miquel Iceta, Àngel Ros y Joan Ignasi Elena han coincidido en que no sería bueno llegar a un choque de candidaturas este domingo para no crispar más el ambiente de un partido gravemente enfermo.

Así las cosas, es de esperar que en los próximos días se produzcan movimientos de fusión de candidaturas. Pero hasta entonces, los cuatro aspirantes a liderar la refundación del PSC tratan de convencer a los 830 delegados con derecho a voto.

El catalanismo, a examen

Tras el congreso, la elección de los cabezas de lista se abrirá a la sociedad

Uno de los temas más candentes a debate es el catalanismo del partido y su relación con el PSOE. La reivindicación de un grupo propio en el Congreso que el PSC perdió en 1982 tras un cambio de reglamento propiciado por el golpe de Estado del 23-F parece haberse enfriado en los últimos tiempos. De los cuatro candidatos, sólo Elena lo exige. El resto se conforman con que el PSC tenga "voz propia" y voto diferenciado en temas en que no haya acuerdo y afecten a Catalunya.

Otra de las cuestiones que han propiciado más comentarios en el entorno socialista hace referencia al modo en el que se toman las decisiones internamente. Todos los candidatos han hecho apuestas por abrir el partido a la sociedad, aunque parece que la principal consecuencia del 12º Congreso será que, en adelante, los candidatos a las principales alcaldías y los cabezas de lista al Parlament y al Congreso se elegirán en primarias abiertas a la sociedad, tal y como ocurre en países como Estados Unidos.

En lo que hay unanimidad es en la necesidad de que el partido gire a la izquierda. Las políticas de austeridad que tuvieron que afrontar desde el Tripartito en Catalunya y desde el Gobierno de Zapatero en Madrid fueron difíciles de explicar al electorado tradicional del PSC. Ya libres de la carga de gobernar en plena crisis económica, la mayoría de candidatos apuestan por dar un giro progresista a su agenda política.

Así, mientras el PSC se prepara para un giro moderado con el que volver a seducir a los votantes catalanes frente a la CiU más fuerte de la historia reciente, todas las miradas de la izquierda catalana están puestas en el proceso sin demasiado entusiasmo. Una dirigente del partido no oculta su pesimismo y es contundente: "Si no cambiamos de verdad, estamos muertos". Y en los pasillos del Parlament aún resuena la profecía del exvicepresident Josep-Lluís Carod-Rovira (ERC), que veía en una alianza de toda la izquierda catalana la única alternativa a "300 años de CiU". Y una alianza progresista, sin el PSC, no tendría sentido.

Los candidatos

Pere Navarro, alcalde de Terrassa: Renovación tranquila y dirigida

El gran aspirante a suceder a José Montilla el próximo domingo es Pere Navarro. A sus 52 años, este biólogo tiene como principales bazas el hecho de ser una persona hasta ahora con escaso protagonismo en el PSC y por tanto sin desgaste ante la opinión pública. Desde 1987 ha sido concejal del Ayuntamiento de Terrassa, donde es alcalde desde 2002. En el partido se valora especialmente sus triunfos en un territorio sociológicamente convergente.

Pero, sobre todo, Navarro cuenta con el apoyo de Montilla y su mano derecha, José Zaragoza, que confían en una renovación tranquila donde mantengan cierta influencia. Tal vez por eso el grupo catalán propio ha dejado de ser una prioridad, y el candidato aboga porque los diputados del PSC en el Congreso tengan “voz propia”. Si todo marcha como pretende, a lo largo de la semana se le unirá algún otro candidato. Y el primero en la lista es Àngel Ros.

Miquel Iceta, vicesecretario del PSC: El último salto del estratega de Nicaragua

Miquel Iceta es, a sus 51 años, el cerebro del PSC. Su habilidad como estratega es reconocida desde todos los partidos, e incluso el expresident Jordi Pujol le ha elogiado en público. En 1994 llegó a la cúpula del partido junto con Montilla y Zaragoza y tras haber sido uno de los inspiradores del Tripartito, ahora aspira a llegar a la cúpula para afrontar una “auténtica renovación”.

Iceta pretende un partido más democrático en la toma de decisiones, más abierto a la sociedad y que dé un claro giro a la izquierda. Pero, a pesar de que ha preparado su candidatura desde hace un año, ha chocado con las pretensiones del aparato del partido. El aún portavoz del PSC ha anunciado que sólo se presentará si logra encabezar una lista unitaria, cosa que parece descartada. La duda está en si se unirá al equipo de Navarro o si dará un paso atrás. 

Àngel Ros, alcalde de Lleida: La búsqueda del espacio natural de CiU

El currículum de Àngel Ros (59 años) es digno de un ejecutivo de gran multinacional. Pero para definir a este político ilerdense, sus adversarios suelen quedarse con otro detalle: acude a diario a la misa de los franciscanos.

Ros tiene el aval de ser, como alcalde de Lleida, el dirigente del PSC con una mayor responsabilidad institucional tras sobreponerse al tsunami convergente con su segunda mayoría absoluta. La receta con que arrasa en su ciudad es la que quiere aplicar en el PSC, llevándole a competir por la centralidad con la federación convergente. Ros es partidario de discutir con CiU en catalanismo, ha insistido en el rigor económico para salir de la crisis y fue el primero en prohibir el burka en dependencias públicas. Ros, que podría formar tándem con Navarro, estará en las primarias a ser candidato del PSC a la Generalitat.

Joan Ignasi Elena, exalcalde de Vilanova i la Geltrú

Joan Ignasi Elena es a sus 43 años el más joven de los aspirantes a dirigir el partido. El acto de presentación de su candidatura fue el más heterodoxo de cuantos han tenido lugar hasta ahora, con críticas muy duras a la actual dirección.

Sin embargo, las posibilidades de Elena son prácticamente nulas. Es representante de Nou Cicle, el núcleo de influencia fundado por Raimon Obiols, y aboga por un drástico cambio en el funcionamiento interno del partido, favoreciendo la democracia interna, la transparencia en la toma de decisiones y la apertura a la sociedad civil. En lo político, Elena es tal vez el más progresista de los cuatro candidatos y ha sido el único que de forma desacomplejada ha defendido como hoja de ruta la consecución de una nueva alianza de izquierdas como la que representó el Tripartito.