Archivo de Público
Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Ciudades inteligentes

Cilab desarrolla plataformas inteligentes de gestión de servicios municipales

FERNANDO VICENTE ·12/12/2011 - 05:42h

PAREJA DE EMPRESARIOS. Carol Burton y José Luis Morales, cofundadores de CILAB, con su placa en la mano.

No es necesario apagar los semáforos toda la noche para ahorrar energía, como ha pretendido hacer, sin éxito, el Ayuntamiento de Olot (Girona). Apenas a 50 kilómetros al sur, los 2.000 habitantes del municipio de Riudarenes, en la comarca de La Selva, están implantando un revolucionario sistema de control informático que les permitirá encender los semáforos, y hasta las farolas, al paso de los vehículos y peatones para apagarlos después. No son los únicos. La recién nacida empresa granadina Cilab está instalándolo en 27 municipios de todo tipo, desde pequeños como Riudarenes a ciudades medianas como Benalmádena (Málaga) o Motril (Granada).

La empresa ha obtenido el premio Vivero 2011 de la feria SIMO a nuevas compañías tecnológicas con proyectos innovadores. El suyo, la plataforma informática GAM (Gestión de Activos Medioambientales), lo es. Consta de dos elementos fundamentales: unas placas conectadas entre sí, y un sistema de gestión y funcionamiento colgado en la nube. Las placas se colocan en lo alto de las farolas. Dotadas de un microordenador, un sistema para conectarse entre ellas, y red wifi para enviar la información que recogen, permiten controlar al instante la iluminación pública, el tráfico, los transportes, el riego de los jardines, y todo servicio imaginable, con enormes ahorros económicos y medioambientales para los municipios.

Sus dispositivos permiten regular la iluminación al paso de vehículos

Un ejemplo: imagine que al volver a su casa en coche de madrugada, en lugar de encontrar todas las calles iluminadas al 100%, la intensidad de las luminarias fuera a más a su paso para volver a bajar después. Con su plataforma y la nueva tecnología de leds ya no es ciencia ficción. Es cierto que esa tecnología puede ser prohibitiva con la crisis, pero a cambio del ahorro los municipios pueden obtener subvenciones, y cuentan, además, con el apoyo de las empresas del sector que están deseando dar salida a sus nuevas bombillas, y con el de las empresas de servicios municipales.

Es así como Cilab está consiguiendo desplegar su tecnología. "Conseguimos que nos hagan caso porque no vendemos equipos; prestamos un servicio", explica José Luis Morales, ingeniero informático de 40 años, que junto a su mujer, Carol Burton, montó la empresa hace poco más de un año. Hoy ya son siete empleados. Cilab no factura directamente al ayuntamiento sino a la empresa que da el servicio a este: "El equipo se le da al cliente, este lo instala, y le cobramos una cuota mensual durante el periodo de la adjudicación de esa gestión".

En el caso del alumbrado, las licitaciones van de periodos de diez a 25 años. A un ayuntamiento pequeño se le cobra un euro mensual por cada dispositivo instalado, incluyendo instalación y mantenimiento. Esperan tener cerrados 50.000 dispositivos a final de año, y saltar a un millón en 2012. "El mercado está calculado en unos 20.000 millones de dispositivos de aquí a 2020", dice Morales.

Confían en un mercado de 20.000 millones de unidades para 2020

Además, desarrollan una nueva placa para el usuario doméstico que esperan tener lista en 2012: se podrán comprar por internet, instalárselo uno mismo y conectarse a la plataforma de Cilab para darle los parámetros de funcionamiento. Morales reflexiona en voz alta: "No sé si lo comercializaremos directamente, o se lo pasaremos a un tercero. Con todo el tema de soporte, atención al cliente, call center Nosotros nos vemos mucho más como proveedores de tecnología, el resto hay gente que lo hace muy bien".

En lo suyo no les va mal, y no sólo con ayuntamientos. Están a punto de cerrar otro acuerdo con una multinacional de distribución tras demostrarles con cifras las ventajas de su sistema. Tuvieron que competir con otros dos posibles proveedores. La oferta de uno de ellos era casi cuatro veces más cara. "Y ese precio para nosotros es rentable, con un retorno del 35%", dice Morales.