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Sábado, 10 de Diciembre de 2011

Que hable el balón

El silencio de Mourinho contrasta con el anuncio de su vocero Karanka de que jugarán con un 4-3-3

ENRIQUE MARÍN ·10/12/2011 - 14:00h

Se acabó el debate. Esta noche (22.00 horas, La Sexta y Autonómicas) las palabras dejarán paso a los hechos. El clásico del Bernabéu testará si el Madrid está como aparenta más cerca del Barça o si los azulgrana siguen manteniendo la hegemonía. Los blancos llegan a la cita como líderes destacados de la Liga 3 puntos que pueden ser 6 y acabar hoy en 9, después de 15 victorias consecutivas, todo un récord, y con la vitola de equipo más en forma de Europa, tras su impoluta clasificación para los octavos de la Champions.

Hoy por hoy, el Barça es el único que parece capaz de parar la apisonadora blanca. Desde que Guardiola se hizo cargo del conjunto azulgrana, sus visitas al Bernabéu han dejado de resultar traumáticas para convertirse en el mejor escenario donde reivindicar su juego. Sin embargo, esta temporada el Barça ha perdido fiabilidad como visitante, al menos en la Liga. Una derrota (Getafe), tres empates (Anoeta, Mestalla y San Mamés) y dos victorias, ambas por 0-1 (El Molinón y Los Cármenes) así lo certifican. También Messi baja sus prestaciones fuera del Camp Nou. Sus registros goleadores le delatan, un gol frente a los 16 al amparo de su hinchada, aunque sabido es lo que a La Pulga le motiva el Bernabéu.

Pese a sus cinco fichajes, el Madrid apenas ha cambiado con respecto al de la temporada pasada. De hecho, el once de hoy poco diferirá con respecto al del 5-0 del Camp Nou. Eso sí, la reubicación de Ramos como central a causa de las continuas averías de Carvalho ha sido un descubrimiento para el propio Mou. Ramos lo mejora todo con su buen manejo del balón. "Si tapas a Alonso, el Madrid no tiene muchas más variantes", apuntó el técnico del Ajax, Frank de Boer. Xabi es el generador de todo el juego del Madrid, pero con Ramos a su espalda ha encontrado otro aliado con quien combinar, además de con Marcelo, su socio más habitual.

Si como parece, Arbeloa es titular, la apuesta por el trivote resulta casi evidente. Sobre todo después de que ayer Karanka desvelara que el Madrid jugará con un 4-3-3. Aunque Mou prefiere hablar de "triángulo de presión adelantada", las características de Alonso, Lass y Khedira permiten llamarlo trivote, más allá de cuál sea su ubicación. Las dudas aparecerían en el caso de que Lass tuviera que jugar de lateral derecho, ya que entonces el favorito para entrar en la medular sería Coentrao (también posible lateral), por delante de, Özil, tan titular como sospechoso habitual.

El Barça sí presenta varias e importantes novedades. La principal es Cesc, prioritario en el capítulo de fichajes para Guardiola y que esta noche será titular en el Bernabéu. La duda de si Pep jugará con defensa de tres o de cuatro la despejó el propio técnico al comentar que hacerlo con tres sería correr demasiados riesgos. Alexis o Villa pugnan por un puesto en el once, mientras que Iniesta y Cesc podrían intercambiar posiciones.

La irrupción de Cesc, indiscutible para Pep, ofrece varias alternativas

Aunque era de esperar, Mourinho volvió a delegar ayer en Karanka su comparecencia ante los medios. Quien sí habló fue Guardiola, quizás con menos que esconder y, sobre todo, sin nada que temer. Un reciente estudio sobre comunicación no verbal afirma que el técnico del Barça "mide, limita y se contiene mucho más que Mourinho sus gestos y palabras. Pep escucha con mucha atención, medita, capta la atención y genera respeto". En ese mismo estudio quizás encontramos la principal razón por la que Mourinho no habló ayer. "Mourinho teatraliza todo. Sus gestos faciales y manuales le sirven para intensificar sus mensajes, dando pie a microexpresiones faciales muy reveladoras".

Con 83.000 espectadores en el Bernabéu, una audiencia internacional de más de 400 millones y la reventa alcanzando los 1.800 euros, todo está preparado para el clásico de los clásicos. Mourinho no quiso hablar ayer. A estas horas, ya da igual. Esta noche hablará el balón y éste nunca engaña.