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Sábado, 10 de Diciembre de 2011

La distancia que marca Cruyff

Mientras Pep escuchaba al holandés, Mou ya empleaba términos bélicos para definir su concepto del fútbol

ALFREDO VARONA ·10/12/2011 - 12:15h

EFE - Johan Cruyff, durante un partido con el Barça en su etapa de entrenador.-

El partido ya ha empezado en la imaginación de Milla, que esta noche sería Busquets en el antiguo Barça de Cruyff. "Sí, eres como un guarda urbano", recuerda. "Tienes que pensar hasta sin balón para que nadie se salte los semáforos, pero ahora es más complicado, porque se juega a más velocidad". Por eso, Valdano, que ganó 5-0 al Barça en el Bernabéu, imagina un partido enorme, en el que sólo presenta una duda: "No sé si Guardiola será valiente o muy valiente". Ángel Cappa, sin embargo, no acepta ese debate. En su último libro, tiene una conversación con el técnico catalán en la que apuesta por "equipos anchos y profundos". Y, en su caso, el compromiso es como una religión. Por lo tanto, en el Bernabéu no cambiará. Y si la diferencia entre los estados de ánimo de Madrid y Barça se elige como termómetro, Cappa también la destierra. "Contra el Madrid, el estado de ánimo no se pierde", avisa.

Pero Helguera, que ganó dos Copas de Europa con el Madrid, obedece a una realidad más amable. "El equipo que está más presionado es el Barça". Y Juan José, que fue lateral derecho del Madrid en los ochenta, pide paso a su imaginación. Vuelve al Bernabéu desde su Cádiz natal, donde ya es pensionista con una chapa de titanio en la espalda, y se siente "reflejado en Sergio Ramos cuando juega de lateral". Nada más ver a Messi, recuerda el regate que le hizo Maradona, "que me vino francamente bien, porque a título póstumo siempre se me recordará". Pero se niega a establecer comparaciones entre ayer y hoy. "Antes, se jugaba con un 4-3-3 o un 4-4-2, algo que ahora no hace nadie".

Johan cree que el portugués "es un entrenador de títulos, no de fútbol"

Milla, que es entrenador, vuelve a pensar en Busquets y recuerda que en el Barça de Cruyff el 4' no tenía tanta protección. "Jugábamos con una defensa de tres". En cualquier caso, todo se compensa. "Buenos futbolistas ha habido siempre y los de mi época Bakero, Begiristain, Ferrer...claro que jugarían ahora, pero también es cierto que los jugadores cada vez están más preparados".

De alguna manera Guardiola fue el heredero de Milla en el Barça de Cruyff. "Los buenos entrenadores siempre marcan a los jugadores". Pero, si se habla de Guardiola, Alfonso es capaz de establecer un monólogo. A los 19 años, fue compañero suyo en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Guardiola tenía 21 y no sólo era campeón de Europa. "También era un futbolista especial. Muy meticuloso, sobre todo. Quería que le pasases el balón de una determinada forma". Tenía, en definitiva, esa madurez que disimulaba su edad. Y, seguramente, el Barça sea un reflejo de aquel joven que impresionó a Alfonso en aquella concentración de Cervera de Pisuerga. "Luego, volví a coincidir con él en la selección de Clemente y en el Barça de Cruyff y no había cambiado. En el césped era como en la calle. Un hombre que lo analizaba todo".

Celades, que tras 14 años se retiró del fútbol en Nueva York, habla de una manera de ser. "Tuve compañeros mejores que Guardiola, pero no encontré a nadie que entendiese el fútbol mejor que él". Y eso, no le cabe la menor duda, es la herencia de Cruyff, que jamás aceptaría a Mourinho como discípulo suyo. De hecho, lo ha definido, en sus artículos de prensa, como "entrenador de títulos, no de fútbol". Y ni siquiera lo imagina como "un técnico valiente. Al contrario, es un tipo miedoso, pero listo". Y por ahí radica otra de las incurables diferencias del partido de esta noche. En 1992, cuando Guardiola escuchaba a Cruyff, Mourinho entrenaba al Estrella de Amadora de Portugal y empleaba términos casi bélicos para definir su concepto del fútbol. "En un partido, yo no dudaría en dar una patada a mi padre". Guardiola, sin embargo, bajaba el balón al suelo y, si acaso, escuchaba a Stoichkov decir lo que Mourinho proclamaba a los cuatro vientos: "Soy el peor perdedor del mundo". Pero a nadie más.

"No sé si Guardiola será valiente o muy valiente", comenta Valdano

Fue otra educación. A los 34 años, cuando Mourinho llegó a Barcelona como ayudante traductor de Robson, Cruyff ya había dejado de entrenar. Y esa es la diferencia que plasma su formación y la de Guardiola. Y por eso Valdano sigue preguntándose si "Guardiola será valiente o muy valiente". Una pregunta que, sin embargo, no aceptaría a Mourinho como destinatario. A lo sumo, él habla de Robson que, naturalmente, era otra cosa.