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Martes, 6 de Diciembre de 2011

Baño de sangre contra la minoría chií en Afganistán

Dos atentados durante la fiesta de la Ashura causan 62 muertos y 135 heridos

PÚBLICO ·06/12/2011 - 18:06h

Miembros de la policía afgana inspeccionan el lugar de un atentado suicida registrado este martes. EFE

La violencia no concede a los afganos ni un momento de respiro. Si desde la caída del régimen talibán, en 2001, los habitantes de Afganistán habían permanecido al margen de los atentados contra la comunidad chií que sacuden a menudo Irak y Afganistán, este martes esta tendencia se rompió. Dos brutales atentados en Kabul y Mazar-i-Sharif convirtieron la fiesta de la Ashura, la más importante del calendario chií, en un baño de sangre: al menos 62 personas murie-ron y 135 resultaron heridas.

El atentado de Kabul, el más cruento, ocurrió a mediodía, hora local, cuando miles de fieles chiíes se habían congregado a las puertas del templo Murat Khani, en el sur de la capital, para conmemorar el martirio del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma. Un suicida se coló entonces entre la multitud y detonó una carga explosiva que mató "al menos a 58 personas", según fuentes policiales.

El ataque de Kabul ha sido el que más muertos ha causado en el país en 2011

Las imágenes de las cadenas locales mostraban a gente cargando cadáveres y heridos en vehículos con dirección a los centros sanitarios, donde se formaron largas colas de familiares que intentaban conocer la suerte que habían corrido sus seres queridos.

Otros, ya sin esperanza, lloraban delante del hospital de Kabul ante un montón de ropa y zapatos ensangrentados. Una mujer apretaba contra su pecho la zapatilla deportiva manchada de sangre de su hijo, de apenas 20 años, su-surrando: "Han matado a mi hijo; este es su zapato".

Los talibanes afganos se apresuraron a condenar con firmeza este ataque, que atribuyeron a "invasores enemigos". Según la agencia local AIP, el atentado de la capital se lo atribuyó, en una llamada a diversos medios de Pakistán, el grupo Lashkar-e-Jhangvi al-Alami, ramificación de una organización sectaria paquistaní.

Los chiíes afganos no habían sufrido un atentado tan grave desde 2001

El segundo ataque

El atentado de Kabul no fue el único. Minutos después de que el suicida se inmolara en la capital, otra explosión en Mazar-i-Sharif, capital de la provincia de Balkh, en el norte del país, mató a otras cuatro personas. Según la Policía local, este segundo atentado ocurrió cuando una bicicleta cargada de explosivos esta-lló en la plaza de Alokozai, justo cuando un grupo de fieles chiíes pasaba por el lugar.

El atentado en Kabul es uno de los más sangrientos registrados en Afganistán y es el que más muertos ha dejado en el último año, pese al aumento de la violencia que ha vivido el país en 2011. Los chiíes, de la minoritaria etniahazara, representan casi el 20% de la población afgana y se concentran en ciertas provincias, sobre todo Bamiyán, en el centro del país.

Estos atentados se producen al día siguiente de que la comunidad internacional se comprometiera, en la conferencia de Bonn sobre Afganistán, a seguir apoyando al país asiático tras la retirada de las tropas internacionales en 2014. Los países asistentes prometieron mantener el apoyo hasta 2024, pero a cambio instaron a Kabul a que se democratice y respete los derechos humanos.

El presidente afgano, Hamid Karzai, suspendió hoy su prevista visita a Londres a raíz de los atentados.