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Domingo, 4 de Diciembre de 2011

La Tercera Guerra Mundial en alta definición

'Call of Duty Modern Warfare' vuelve a su cita anual apostando sobre seguro en su modo historia y multijugador

ÓSCAR ABOU-KASSEM ·04/12/2011 - 08:00h

El famoso videojuego abandona los escenarios de Oriente Próximo por Nueva York y algunas capitales europeas.

Ni en la más apocalíptica película estadounidense sobre una Tercera Guerra Mundial contra los rusos había aparecido una invasión tan brutal como con la que arranca Callof Duty Modern Warfare: el Downtown de Nueva York bajo un asedio de la marina rusa con media ciudad arrasada.

Con un inicio tan espectacular, resulta complicado no seguir enganchado al modo historia del juego, más extenso de lo habitual en los shooters de esta saga. Esta edición cuenta con 17 capítulos que garantizan una partida individual de al menos seis horas de máxima exigencia.

Cada escenario cuenta con un detalle que lo hace único y original

En ese tiempo, el usuario saldrá de los habituales y ya cansinos escenarios de Oriente Próximo para jugarse la vida en algunas capitales europeas como Londres, París, Berlín o Praga.

Cada capítulo de Modern Warfare tiene esa particularidad que lo hace único y original. El juego riza el rizo de sus posibilidades cuando el avión presidencial ruso es secuestrado y se produce un descenso en barrena en el que el usuario acaba flotando y eliminando rivales en gravedad cero.

La escena del submarino es digna de una superproducción cinematográfica. El sonido de las turbinas del sumergible ruso durante su persecución tiene un resultado hiperrealista. Al igual que el efecto de las gotas de agua en los ojos al salir del río Hudson o el polvo acumulado tras la huida en jeep por Somalia. La sensación de primera persona se siente a un nivel de percepción máximo para las consolas de tercera generación.

El sensación de jugar en primera persona alcanza un nivel máximo

Eso sí, se echa en falta controlar algunos vehículos que pasan por delante del usuario y que sólo permiten un papel secundario para el jugador, habitualmente un mero artillero.

La libertad de elección del usuario en el modo campaña sigue siendo mínima, aunque el ritmo en el que suceden los acontecimientos y la intensidad de los mismos no dan opciónal aburrimiento. La IA de los soldados enemigos resulta aceptable, aunque en ocasiones da la sensación de que intenta compensar con canti-dad la falta de sentido común.

El comportamiento de las armas y los efectos que producen en los enemigos sigue tan real como en anteriores ediciones. Al principio se nos volverá a dar la opción de elegir el grado de violencia que queremos presenciar.

Las operaciones especiales servirán para matar la adicción de los que necesitan completar todos los desafíos que un juego les presenta, pero poco más. El modo supervivencia sustituye aceptablemente al popular modo zombi, ese clásico tan adictivo.

Mejoras para novatos

Los más impacientes no podrán aguantar los desafíos de sus amigos para entrar en el modo online sin acabarse la campaña, lo que conlleva perder el factor sorpresa que supone ver por primera vez los escenarios.

La fórmula del éxito de estemodo sigue vigente: una lucha frenética y competitiva sin cuartel. Se mantiene el competitivo nivel de promociones para que el usuario tenga más ventajas, aunque se han introducido mejoras para permitir a los novatos ascender más rápido en el escalafón y tener así acceso a más armas y cualidades para su perfil. Los que tengan un concepto más tunning de la guerra podrán seguir añadiendo complementos y colores variados a su inventario.