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Viernes, 2 de Diciembre de 2011

Gómez devuelve la interpretación a la RAE

El actor y fundador del Teatro de la Abadía es elegido para ocupar el sillón Z'

P. CORROTO ·02/12/2011 - 03:49h

No se lo esperaba y no las tenía todas consigo. Hasta ayer, el actor y fundador del Teatro de la Abadía, José Luis Gómez (Huelva, 1940) declinó hacer ninguna declaración a pesar de saberse candidato a ocupar el sillón Z antes en manos de Francisco Ayala de la Real Academia Española (RAE). No obstante, su candidatura, presentada por Emilio Lledó, Francisco Nieva y Juan Luis Cebrián, salió finalmente elegida por mayoría en la segunda votación, de un total de 29 votos más tres emitidos por correo.

Con su nombramiento, el actor devolvió ayer la voz de la interpretación a una institución en la que anteriormente también militó el actor y "escribidor", como le nombró Gómez, Fernando Fernán-Gómez. Su presencia refuerza también al teatro, puesto que en la actualidad, únicamente Nieva posee los galones que otorgan los escenarios.

"Esto es un honor enorme a mi oficio, que ha sacado mis mejores aptitudes"

"Esto es un honor enorme, siento mucha gratitud hacia la Real Academia Española por la labor fundamental que hacen en relación a la lengua española. También siento mucha gratitud hacia mis mentores, Nieva, Lledó y Cebrián. Es un honor haber sido presentado por ellos, y es un honor a mi oficio también, ya que ha sacado lo mejor de mis aptitudes", señaló ayer el actor a Público.

En este sentido, Gómez recordó la importancia que ha tenido la oralidad a lo largo de toda la historia. "Existió antes que la escritura", apuntó. El actor, que aprendió su oficio en Alemania, uno de los países donde con mayor precisión se enseña la alocución escénica, rememoró sus esfuerzos por devolver la afinación de la palabra a los escenarios españoles cuando regresó del país de Bertolt Brecht. "Cuando volví me percaté de que la palabra no estaba lo suficientemente afinada", manifestó. Por ello, se puso manos a la obra para "responder a los desafíos de la literatura española, muy poética", añadió.

Este trabajo estuvo muy ligado desde el principio a la creación del Teatro de la Abadía en 1995, donde no sólo pretendió hacer buenos espectáculos, sino fomentar una formación permanente de todos los involucrados en relación con el lenguaje. "Los actores utilizamos palabras que cuando están escritas, están en hibernación, sedientas de soplo, y sólo cuando llega el actor recobran su oralidad", destacó.

"La palabra escrita está en hibernación y los actores le damos oralidad"

Vertiente pedagógica

Para el actor y director, hay un prodigioso nexo común entre la RAE y el Teatro de la Academia: su vertiente pedagógica". El teatro ha estado marcado por ese afán de formación, que es insoslayable en la Academia", recalcó. Este aprendizaje, asegura, además, le seguirá nutriendo en las reuniones que mantenga con el resto de académicos.

José Luis Gómez no se olvidó ayer tampoco del anterior ocupante del sillón Z, Francisco Ayala. "Fue un gran escritor, andaluz como yo, y sobre todo, un lúcido defensor de la libertad. Al ocupar este sillón quiero rendirle homenaje", apuntó.

Y si al principio el actor no dudó en reconocer su gratitud y el honor de haber sido elegido académico, al final habló de la recompensa que supone haber sido nombrado para ocupar un sillón de esta institución. Una recompensa que se resume en "poder seguir trabajando en lo que quiero y me siento llamado". Como apéndice, apuntó a un libro: Elogio de la infelicidad, de Emilio Lledó. "Es también un elogio de la resistencia", resaltó. Y es esa resistencia la que le anima a seguir caminando y aprendiendo.