Archivo de Público
Viernes, 2 de Diciembre de 2011

Ordóñez abre la puerta a que se cree un 'banco malo'

El gobernador celebra la reforma laboral anunciada por Rajoy

A. M. VÉLEZ ·02/12/2011 - 01:16h

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, no hace ahora ascos a la idea de crear un banco malo que aglutine los activos tóxicos (sobre todo, inmobiliarios) del sector financiero español.

En su primera intervención pública tras la victoria electoral del PP, Ordóñez reiteró que el saneamiento de las entidades “no se puede dar por completado” y avisó de que las previsiones económicas “se han visto drásticamente corregidas a la baja” en las últimas semanas como consecuencia de la crisis de la eurozona, que confió en que se solucione con la actuación “conjunta” del Consejo Europeo, el Eurogrupo y el BCE, aunque, en su opinión, dar con la política económica acertada para salir de “las crisis” (financiera, de la eurozona y española) es “extremadamente difícil”.

Es “posible”, dijo Ordóñez, que la situación “vuelva a agravarse en los próximos meses”. Así, “las necesidades de ajuste y reestructuración financiera no sólo se mantienen, sino que se han incrementado”.

En un discurso pronunciado en la presentación del estudio Mecanismos de prevención y gestión de futuras crisis bancarias, de la Fundación de Estudios Financieros, Fernández Ordóñez eludió pronunciar la expresión banco malo, una petición de buena parte de las cajas de ahorros que el PP no parece ver con malos ojos, aunque se ha movido con ambigüedad al respecto.

Un ‘banco malo’, asegura, "puede ser siete fórmulas distintas"

El propio gobernador rechazaba esta idea en los inicios de la crisis por su alto coste para el erario público. Ayer, se justificó argumentando que “sin duda” se podría haber acelerado “la reestructuración puramente bancaria”, pero esa “supuesta salvación” del sistema podría haber llevado al país “al borde de la quiebra y finalmente al rescate”, como le ocurrió a Irlanda.

No obstante, Ordóñez cree que ahora hay que “estar abiertos a la posibilidad de acometer las acciones que se consideren necesarias” para sanear el sector, apostando por “la minimización de los recursos públicos utilizados”. “Sería un grave error fijar criterios de manera rígida y cerrar las puertas a la posible incorporación de nuevas herramientas de reestructuración”, concluyó. Tras el acto, a Ordóñez le preguntaron si aludía a la posibilidad de crear un banco malo. Y no lo negó. Reiteró que “hay que estar abierto absolutamente a todas las soluciones” y apostó por “valorar” su conveniencia, aunque matizó que un banco malo “puede ser siete fórmulas distintas”.

Esta figura, que estaría financiada con deuda del Estado, permitiría sanear las entidades. La pregunta es a qué coste. Según un informe de Morgan Stanley, el Estado tendría que comprar activos por importe de unos 104.000 millones de euros. Y, en principio, esa suma se convertiría en déficit público. La parte positiva es que se reactivaría el crédito a familias y empresas y, con ello, se facilitaría la recuperación.

Indulto a Sáenz

En su opinión, "sería un grave error" descartar esta opción

El gobernador, que no quiso pronunciarse sobre la venta de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), intervenida por el supervisor (podría adjudicarse a Sabadell, el único que ha pujado), instó a esperar a que el BOE publique el indulto concedido por el Gobierno en funciones al consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, para decidir si, como se prevé, le deja seguir en su cargo. Cuando así sea, el Banco de España “estudiará y decidirá”, dijo.

En su discurso, Ordóñez reiteró su habitual defensa de la denominada “flexiseguridad” laboral a través de una nueva reforma del mercado de trabajo que debería abordarse “cuanto antes”, “acompañada de liberalizaciones que promuevan entornos más competitivos”. En su opinión, “es la única posibilidad que tenemos” para salir de la crisis. Así, ya en declaraciones en la prensa, dijo que “por supuesto” ha mantenido contactos con el PP de cara a la nueva legislatura, y fue meridianamente claro cuando, sin que le preguntaran al respecto, expresó su “gran satisfacción” por que “una nueva Administración, antes incluso de tomar posesión”, haya “fijado como prioridad” esta cuestión.