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Viernes, 2 de Diciembre de 2011

Sarkozy alienta la idea de un nuevo tratado para "refundar Europa"

El presidente francés y la canciller Angela Merkel se reúnen el lunes otra vez para preparar la cumbre de la UE

ANDRÉS PÉREZ ·02/12/2011 - 00:39h

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, durante su intervención ayer en Toulon. REUTERS/Jean-Paul Pelissier

Frente a la crisis, el presidente francés, Nicolas Sarkozy ofreció ayer un mitin ante 6.000 personas en Toulon (al sur de Francia), dramatizado al máximo por sus colaboradores, en el que dio su plácet a todas las posiciones de Alemania para el futuro de la eurozona, criticadas por diversos sectores galos, e intentó aparecer como un líder soberanista, decidido a evitar que "Francia pierda el control de su destino".

Sarkozy pronunció un largo discurso (50 minutos) donde envolvió su único anuncio económico internacional auténtico: en la anunciada reforma de los tratados europeos, y en el terreno de las operaciones de rescate, Francia se alinea totalmente con las posiciones de la canciller alemana, Angela Merkel, con la que el presidente galo volverá a reunirse el lunes en París para preparar la cumbre de la UE del próximo viernes.

El presidente galo anuncia sanciones más rápidas por el déficit excesivo

Sarkozy aseguró que "hay que refundar Europa" porque, en caso contrario, "puede ser barrida por la crisis". Esa base le sirvió para reiterar: "Francia y Alemania militan por un nuevo tratado europeo". Lo interesante vino cuando enumeró sobre qué se está trabajando. Por un lado, "instauremos sanciones más rápidas y más severas" para los países que no respeten los criterios de ortodoxia presupuestaria, y que el presidente consideró resumidos en el principio de la "regla de oro", es decir, la tendencia a un déficit cero obligatorio. Por otro lado, barrió de un plumazo las voces, cada vez más numerosas en Francia, que exigen un cambio en los estatutos del BCE para que pueda financiar directamente a los estados comprando sus bonos, y no como hace ahora, financiando a operadores privados que luego compran deuda pública y ganan con ello. "No quiero entrar en ese debate. El BCE es independiente y seguriá siéndolo", dijo en lo que es un sometimiento total a las exigencias alemanas.

El plato fuerte fue sin duda el durísimo lenguaje de Sarkozy en cuanto a la "solidaridad financiera" entre estados de la eurozona que, dijo, debe conllevar "más responsabilidad". "Debe quedar absolutamente claro que lo que se hizo por Grecia en un contexto muy particular no se reproducirá", y "la solidaridad no debe ser una excusa para el laxismo", aseveró. "No se harán esfuerzos en lugar de los que deberían hacerlos", añadió, en un guiño más para Alemania.

En esa línea del discurso, que da para sonreír cuando se piensa que Francia nunca ha llegado a respetar los criterios de Maastricht y no aprueba ningún presupuesto en equilibrio desde 1974, a España le tocó un rapapolvos de Sarkozy, cuando este hizo su análisis de las políticas de austeridad en Europa. En Francia, aseguró, "cada cual ha tenido que hacer esfuerzos y sacrificios, pero os pido que miréis alrededor nuestro. ¿En qué situación se encuentran nuestros vecinos europeos que no hicieron los esfuerzos necesarios?". Luego citó a España, junto a Grecia, Portugal e Italia, para asegurar que "se han visto obligados a bajar salarios y disminuir jubilaciones, mientras subían masivamente los impuestos".

Vuelve a aludir a España como mal ejemplo en la eurozona

Críticas de la izquierda

La alianza del presidente y la canciller está siendo muy criticada en Francia por la oposición de izquierdas. Sarkozy comulga con "la política a la Bismarck de la señora Merkel". "Merkel decide, y Sarkozy la sigue". "Sarkozy agacha la cabeza ante los diktats de Merkel". Las tres frases (respectivamente del socialista Arnaud Montebourg, del candidato presidencial del PS, François Hollande, y del líder del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon) dan una idea del nivel de exasperación que está generando la posición del presidente galo ante la dirigente alemana en cuanto a la crisis del euro.

El primero en abrir fuego fue Montebourg, estrella de las recientes primarias socialistas, que no ganó. Hollande retomó el hilo afirmando: "La canciller intenta imponer un modelo europeo que no es el nuestro". Pero el análisis de fondo es el de Mélenchon (cuyo grupo parlamentario presenta estos días un proyecto de ley antiausteridad, que también será llevado al Bundestag por su grupo hermano, Die Linke), para quien "Sarkozy insiste en la austeridad, cuando los griegos ya han constatado que esa política no funciona".