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Jueves, 1 de Diciembre de 2011

Emilio Ambasz lleva su arquitectura verde al Museo Reina Sofía

EFE ·01/12/2011 - 15:19h

EFE - El arquitecto y diseñador argentino Emilio Ambasz, considerado precursor de la arquitectura verde, durante el recorrido por la exposición "Invenciones: arquitectura y diseño", que ha presentado hoy en el Museo Reina Sofía de Madrid, en un acto en el que ha señalado que si la naturaleza "hubiese querido" a los humanos no hubiera sido necesario hacer casas.

El argentino Emilio Ambasz, precursor de la Arquitectura verde, a quien sus contemporáneos consideraban, según sus propias palabras, "un loco", está convencido de que, si la Naturaleza "hubiese querido", a los humanos no les hubiera sido necesario hacer casas.

Ante la evidencia de que eso no ha sido así, este arquitecto argentino apuesta por llevar "la ética" también a esta disciplina, y advierte, durante la presentación de la exposición "Invenciones: arquitectura y diseño" en el Museo Reina Sofía, de que, si actuamos contra la Naturaleza, se pagará "un coste muy alto".

El autor de obras emblemáticas como su famosa "Casa de Retiro Espiritual", a cuarenta kilómetros de Sevilla, y de otras como el Centro Internacional de Fukuoka (Japón) en 1990, utiliza para su trabajo la técnica "del verde sobre el gris", convencido de que en arquitectura "se pueden hacer las cosas de otro modo".

Ambasz (Argentina, 1943) reconoce que, en sus inicios, hace 35 años, cuando empezó a tratar de integrar Naturaleza y edificación en sus diseños arquitectónicos, era un incomprendido, aunque actualmente, en un mundo en el que se apuesta por la arquitectura sostenible, tiene "muchos seguidores".

"Ahora tengo muchos hijos, nietos y bastarditos, algunos de los cuales tratan, naturalmente, de negar al padre", dice irónicamente este arquitecto, diseñador y excomisario de la sección de Arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), quien admite que su arquitectura busca desafiar las ideas preconcebidas sobre construcción.

A partir de ese concepto de arquitectura verde, Emilio Ambasz se atreve con todo, casas familiares, museos, hospitales, viviendas, grandes almacenes, invernaderos o rascacielos, considerando "poco ético" cualquier proyecto arquitectónico que no trate de "humanizar" la disciplina y de reconciliar la arquitectura artificial con la orgánica.

La muestra, que estará en la tercera planta del Edifico Sabatini hasta mediados de enero, dedica una sala a sus trabajos arquitectónicos, en la que el visitante puede contemplar 36 maquetas de sus principales proyectos en este campo, como un centro informático en México, su casa sevillana, la playa Mayor de Salamanca, un centro botánico en Texas o un hospital de ojos en Venecia, entre otros.

Además, la exposición abarca también campos como los del diseño gráfico e industrial, en los que Ambasz muestra al visitante 40 objetos de diseño industrial y 16 de diseño gráfico, así como dos centenares de fotografías y dibujos.

Entre ellas se reconocen piezas como las primeras sillas "Vertebra", adaptables a la espalda y diseñadas por el argentino en 1974, sus originales linternas, farolas urbanas de aluminio o los bolígrafos "Flexibol pens", de 1985.

Emilio Ambasz, que tiene como premisa no construir nunca una casa "bajo tierra", reconoce que su arquitectura, la "buena arquitectura", es más cara que la tradicional, pero asegura que el mantenimiento no lo es, y que lo único que se necesita para mantener un jardín es "un jardinero".

"Al contrario", asegura Ambasz, sus proyectos acaban siendo rentables, ya que casas como la que construyó en el estado de Montana (EEUU), "donde ahora tienen un metro de nieve", no necesitan calefacción, aunque sus dueños se empeñaron en ponerla "por si acaso".

Asimismo, en su "Casa de Retiro Espiritual", a 40 kilómetros de Sevilla, cuando la temperatura exterior ronda en verano los 40 grados, en el interior sus inquilinos, que la usan como casa de fin de semana, tienen 23 grados, mientras que en invierno, con 5 grados exteriores, el interior se mantiene en 19 grados.

Entre sus proyectos fallidos cita la Plaza Mayor de Salamanca, para la que proyectó una superficie arbolada por debajo de las arcadas de la plaza con el fin de que quienes paseasen por la misma sólo viesen "un tapiz verde" que no tapaba los arcos.

"Los padres de la ciudad (de Salamanca) lo rechazaron diciendo que era demasiado dulce para el espíritu castellano. Ellos sabrán, que para eso son los padres", dice este controvertido y polémico arquitecto, quien se pronuncia en términos parecidos sobre el rechazo del proyecto que presentó en 1992 para la Expo de Sevilla.