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Miércoles, 23 de Noviembre de 2011

Ratas ayudan a olfatear minas mortales en Colombia

Reuters ·23/11/2011 - 18:49h

Por Julia Symmes Cobb

En un laboratorio ubicado en una escuela de formación de policías, fuertemente vigilada, 11 ratas de pelaje blanco esperan su turno para impresionar a los entrenadores y quizás recibir un poco de azúcar como premio.

Los roedores pueden jugar un papel importante para mejorar la seguridad en Colombia, país sacudido por un violento conflicto interno desde hace casi décadas.

Las ratas se encuentran en la etapa final de un programa de formación para encontrar minas terrestres, que matan o hieren a cientos de personas cada año en el país sudamericano, incluyendo a muchos militares.

El proyecto del Gobierno, que comenzó en el 2006, incluye ratas criadas especialmente para detectar los metales utilizados para fabricar minas, miles de las cuales permanecen instaladas en remotas zonas selváticas y montañosas.

Científicos colombianos decidieron hacerlo con ratas porque, al igual que los perros, más utilizados tradicionalmente en la detección de minas terrestres, tienen un sentido del olfato muy desarrollado.

A diferencia de los caninos, las ratas son de peso ligero y por lo tanto es poco probable que las minas exploten.

A las ratas se les enseña primero a reconocer comandos de voz, los olores específicos de los metales utilizados en las minas y después a trabajar en grandes áreas al aire libre.

Los científicos han esperado cinco generaciones de ratas hasta tener la confianza de que su programa de entrenamiento es lo suficientemente completo como para empezar a enviar a los animales al campo.

En el laboratorio, el instinto se forma con crías de ratas que corretean a sus madres en los laberintos de plástico durante las sesiones de práctica.

Las madres muestran a las crías cómo encontrar el callejón sin salida que contiene los cables y piezas de metal utilizados en las minas para ganar un premio.

"Estas ratas serían un gran apoyo, un gran aporte más a los grupos que realizan el desminado", dijo Erick Guzmán, un sub oficial de policía y ex guía canino que ahora es responsable de gran parte de la formación de las ratas al aire libre.

"Esperamos que esta generación esté lista a principios del próximo año para hacer pruebas ya en campo real", explicó mientras Sophie, su rata favorita, posaba en su hombro.

Los expertos dicen que es imposible estimar el número de minas sin detonar que existe actualmente en Colombia, pero su impacto es realmente tenebroso.

ARMAS LETALES

En el primer semestre del 2011, por ejemplo, las minas mataron a 40 personas e hirieron a otras 247, de acuerdo con estadísticas gubernamentales. La cifra se compara con 535 muertos y heridos a lo largo del 2010.

Los expertos confirman que muchas minas son sembradas por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las bandas criminales para impedir el avance de las tropas oficiales sobre sus campamentos y las zonas que controlan.

El Gobierno sostiene que en 31 de los 32 departamentos de la nación pueden haber minas. Colombia firmó en el 2000 la Convención de Ottawa sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción.

"Contrario a lo que ha venido pasando cuando los otros países firmaron el tratado (de Ottawa), en nuestro país siguen sembrando minas", dijo Luisa Fernanda Méndez, directora científica del proyecto.

Las minas terrestres son un problema especial para las fuerzas de seguridad de Colombia debido a que más de la mitad de las víctimas de las minas terrestres, el 63 por ciento de acuerdo con cifras oficiales, es personal militar y policial.

La limpieza de minas en Colombia ha sido inusualmente lenta, incluso si se compara con países como Afganistán.

En este país sudamericano de 46 millones de habitantes las minas se siembran muy cerca una de la otra, haciendo que las operaciones de limpieza sean altamente peligrosas para el personal involucrado en el desminado.

Por ejemplo, el Gobierno informó que en menos de una décima parte de una milla cuadrada se descubrieron un total de 194 artefactos explosivos en el 2010.

A Organizaciones No Gubernamentales (ONG) sólo se les permite ayudar a las víctimas de minas terrestres, pero no desarrollar operaciones de desminado.

"No hay un proceso de desminado humanitario distinto del que desarrollan las Fuerzas Armadas (...), tenemos objeciones porque es un proceso que, en nuestro juicio, no cumple con el rigor internacional que se corresponde al desminado humanitario", dijo Alvaro Jiménez, coordinador nacional de ONG Campaña Colombiana contra las Minas.

"El desminado debe ser un desarrollo en función de la comunidad, y la comunidad debe participar en todo", aseguró.

La Organización de Estados Americanos espera ayudar a las ONG a expandir sus operaciones de desminado. La OEA comenzó un programa, que completará a fin de año, para capacitar y acreditar equipos de desminado de las ONG para trabajar en Colombia.

A pesar de las críticas a los esfuerzos del Gobierno para remover las minas, Méndez, la directora del proyecto, tiene grandes esperanzas.

"Si no conseguimos controlar eso, el proceso de desminado, no vamos a cumplir nunca con el tratado, no vamos a tener nunca más nuestros campos libres", afirmó mientras una rata subía por la manga de su bata de laboratorio con una cariñosa palmadita.