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Lunes, 14 de Noviembre de 2011

Sustancias retardadoras de fuego no dañarían tiroides de bebés

Reuters ·14/11/2011 - 15:11h

Por Andrew M. Seaman

A pesar de la idea de que las sustancias químicas a prueba de incendio más comunes podrían alterar la función tiroidea de los fetos, un nuevo estudio no halló relación entre los niveles de la hormona tiroidea y esos agentes en bebés recién nacidos.

Los éteres difenílicos polibromados (PBDE, por sus siglas en ingles) se encuentran en productos hogareños comunes, como las alfombras y los almohadones, y el organismo los absorbe.

El 97 por ciento de los estadounidenses posee niveles detectables en sangre y esas sustancias están asociadas con muchas complicaciones, como la alteración de la tiroides en las embarazadas.

Pero un equipo de California que analizó los niveles de PBDE en casi 300 embarazadas y en sus recién nacidos, no halló relación entre la carga química materna y los niveles de la hormona tiroidea de los bebés.

El autor principal del estudio, Jonathan Chevrier, del Centro para la Investigación Ambiental y la Salud Infantil de la University of California en Berkley, consideró que los resultados no son tan concluyentes para las embarazadas estadounidenses.

"Los niveles de exposición de nuestras participantes fueron (...) más bajos que en la población general de Estados Unidos y experimentos animales sugieren que la exposición prenatal a altos niveles de estos agentes alteran la función tiroidea infantil", señaló Chevrier.

Para realizar el estudio, publicado en American Journal of Epidemiology, el equipo utilizó muestras de sangre y las historias clínicas de 289 embarazadas de Salinas Valley, en California.

Luego, los autores analizaron las muestras de sangre de los bebés obtenidas al día siguiente del parto.

Salvo en el caso de un integrante de la familia química de PBDE, el difeniléter bromado 153, el equipo no halló relación entre los niveles de estos agentes extintores en la sangre de las mujeres y de la hormona estimuladora de la tiroides. Y aun en aquella excepción, la relación no fue estadísticamente significativa.

En el 2010, un estudio de un equipo de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Columbia University, halló por ejemplo una asociación entre los altos niveles de estas sustancias en el cordón umbilical y el rendimiento de los niños en distintos test.

Julie Herbstman, autora de ese estudio y profesora asistente de la Escuela Mailman, recordó que se están dejando de utilizar algunos tipos de estos agentes retardadores de incendios, pero que eso "no significa necesariamente que la exposición vaya a disminuir".

Según indicó Chevrier, poco se sabe sobre cómo estas sustancias químicas ingresan al organismo, pero lo más probable es que sea a través del polvo en el aire.

"A algunos les preocupa que el ciclo de exposición pase del polvo a la alimentación", dijo Herbstman.

Y Chevrier agregó que para seguir adelante, habría que analizar las sustancias químicas que se liberan al medio ambiente antes de que comiencen a utilizarse para determinar si tienen algún efecto adverso sobre la salud humana.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 15 de noviembre del 2011