Archivo de Público
Domingo, 9 de Octubre de 2011

Hollande y Aubry llegan hoy de favoritos a las primarias socialistas francesas

El sistema de elección supone un éxito para el PS al lograr una campaña limpia y de gran participación

ANDRÉS PÉREZ ·09/10/2011 - 08:00h

Ségolène Royal, Martine Aubry y François Hollande, durante un acto del PS en La Rochelle, el pasado agosto. Bob Edme / ap

El Partido Socialista francés llega hoy al crucial día de la primera vuelta de sus elecciones primarias para designar al candidato presidencial que tiene grandes probabilidades de entrar en el Elíseo en 2012. Y ya antes de que se conozcan los primeros resultados entre los seis candidatos esta noche, la formación sale fortalecida: la operación primarias, limpia y sin luchas intestinas, está siendo un triunfo aplastante de imagen para el partido. Cosa que no resuelve su dilema fundamental de fondo: las opciones centristas que le hacen perder todas las elecciones clave desde 2002 siguen ganando peso en el aparato; el anclaje a la izquierda es, para la mayoría de los candidatos, sólo pura retórica.

Un total de 5,6 millones de personas siguieron el miércoles pasado en directo, por dos televisiones, el largo y detallado último debate entre los seis aspirantes a candidato presidencial que concurren a las primarias socialistas. Sin contar con los cientos de miles de ciudadanos que lo observaran luego en diferido, esa sola cifra marca la diferencia: El PS ha logrado, con mucho, una audiencia superior a la que hubiera conseguido con cualquier campaña.

Todo francés puede votar si paga un euro y firma una carta de adhesión

Más aún, hay una opinión unánime de todos los editorialistas: En las denominadas "primarias ciudadanas", los enfrentamientos fueron corteses, inteligentes, brillantes, y a menudo cargados de camaradería.

Aunque hubo cargas de fondo, especialmente del izquierdista Arnaud Montebourg contra los candidatos centrales Martine Aubry, François Hollande y Ségolène Royal, y aunque también hubo alguna palabra desmedida del controvertido Manuel Valls, todo ha ido sobre ruedas. Como escribe el diario de los movimientos sociales, L'Humanité e independientemente de otras consideraciones, las primarias han conseguido "culminar la mutación del PS".

El éxito es tal, que la participación estimada para hoy por la mayoría de los analistas es de entre 800.000 y 1,5 millones de votantes. Esto significa que el PS, si se cumplen las proyecciones, logrará llevar a su redil a una cifra de ciudadanos que multiplica por ocho o por 15 el volumen de sus militantes.

Entre 800.000 y millón y medio de votantes elegirán al rival de Sarkozy

Prueba incuestionable del éxito de imagen: el partido conservador de Nicolas Sarkozy, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), ha abandonado por completo su tentación inicial de ridiculizar las primarias. Todos los conservadores que esperaban un festival de navajazos socialista han tenido que meter sus argumentos en el armario.

Tanto que, en los últimos días, una ristra de líderes derechistas han acabado elogiando al PS, empezando por el propio primer ministro, François Fillon, quien dijo que las primarias son "útiles para la democracia" y un "proceso moderno".

Sondeos

El proceso mejora la imagen del Partido Socialista ante las presidenciales

Los sondeos son bastante unánimes. François Hollande y Martine Aubry podrían destacarse ampliamente del resto de sus competidores y pasar a la segunda vuelta de las primarias el domingo próximo. Ségolène Royal, excandidata presidencial de 2007, sería la tercera, pero vería acercarse peligrosamente al líder del ala izquierdista, Arnaud Montebourg.

En el vagón de cola van Manuel Valls, diputado PS que ha votado con la derecha en momentos clave de la legislatura, y el líder del viejo Partido Radical Socialista (centro-izquierda), Jean-Michel Baylet.

Ciertos sondeos, aunque con menos constancia, indican que Hollande podría rebasar con mucho a Aubry. Otros sondeos, especialmente los últimos, señalan una fuerte subida del líder del ala izquierdista, Arnaud Montebourg, en la recta final de la campaña.

Todas las encuestas, coinciden los politólogos, tienen un punto débil. Nadie sabe nada del cuerpo electoral. Todo francés inscrito en el censo puede votar por el mero hecho de depositar un euro y firmar una "carta de adhesión a los valores de la izquierda".

Estas primarias son un auténtico OVNI de la política francesa. Si la participación se queda corta o supera abrumadoramente la previsión de entre 800.000 y 1,5 millones de votantes, entonces todo escenario de sondeos desaparece y cabe esperar sorpresas.

Ha habido rumores de que la UMP podría haber invitado a los suyos a participar para favorecer a candidatos que Nicolas Sarkozy estima poder derrotar en 2012.

Mundos opuestos

Si bien el éxito de imagen parece garantizado, no así la clarificación del mensaje socialista. Entre Manuel Valls partidario de la mano dura policial, de la reducción de déficits y de la globalización liberal y Arnaud Montebourg partidario de la "desglobalización" y del control estatal de los bancos, media un mundo.

François Hollande defiende un programa centrista que él pretende "realista". Martine Aubry, pese a sus vocabulario lírico-izquierdista, ha centrado mucho su mensaje y también preconiza la reducción de déficits.

Ségolène Royal prosigue con su particular cóctel: un lenguaje televangelista, promesas de programa social máximo poco cuantificables o realizables, y moderación de fondo.

Todas esas divergencias dibujan una realidad: si, como parecen indicar los sondeos, Aubry, Hollande y Royal concentran en torno al 75% de los votos, la propuesta electoral de un programa centrista, sin compromisos en cuanto a la reorientación del euro, la inversión pública, los salarios, las pensiones y el control de las finanzas, saldrá reforzada. Eso sí, con adornos verbales obreristas.