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Miércoles, 5 de Octubre de 2011

Homicidios de adultos y de niños recibirían castigos similares

Reuters ·05/10/2011 - 15:16h

Por Genevra Pittman

Los sospechosos de haber cometido un homicidio por maltrato infantil suelen recibir sentencias similares a las de las personas arrestadas por haber matado a un adulto, según revela una investigación efectuada en Utah, Estados Unidos.

Algunos estudios habían sugerido que los sospechosos de maltrato infantil no suelen ser condenados o castigados tan severamente como los autores de homicidios de adultos. Pero eso, según los autores, no se observó en este estudio.

"Lo más importante que podemos hacer es prevenir el maltrato infantil (...) para evitar los homicidios", dijo Hilary Hewes, de la University of Utah, que participó del estudio.

El homicidio por maltrato infantil se define como la acción o inacción del cuidador que causa la muerte de un niño, pero no se lo considera homicidio agravado. Para el estudio, la definición incluyó los traumatismos de cabeza y abdomen por maltrato, asfixia y quemaduras.

Con una base de datos estatal de delitos violentos, el equipo de Hewes identificó 334 casos de homicidios no justificables de adultos y niños entre el 2002 y el 2007.

Esa cifra incluyó 66 homicidios infantiles; 34 habían sido por maltrato, bajo la jurisdicción de Utah y con sospechosos para ser enjuiciados. Se habían identificado 135 sospechosos de los homicidios de adultos.

La tasa de condena fue similar para los sospechosos de homicidios de adultos y de niños: del 83 y del 88 por ciento, respectivamente.

Además, ambos grupos eran igualmente propensos a recibir las condenas más altas (por un delito capital o de primer grado) o prisión perpetua.

En Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, los autores aclaran que los resultados no serían aplicables a otros estados, en especial donde se producen más muertes juveniles por la violencia entre pandillas o donde los examinadores médicos no son tan exhaustivos para determinar la causa de muerte en las víctimas infantiles.

FUENTE: Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, online 3 de octubre del 2011