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Martes, 4 de Octubre de 2011

Los padres están demorando o salteando las vacunas recomendadas

Reuters ·04/10/2011 - 18:18h

Por Genevra Pittman

Más de uno de cada 10 padres usa un calendario de vacunación "alternativo" para sus hijos pequeños, que incluye hasta el rechazo de ciertas vacunas.

Según una encuesta de Estados Unidos, un equipo plantea que más padres tomarán esta actitud en el futuro, lo que elevaría el riesgo de que enfermedades como el sarampión y la tos convulsa se diseminen en las escuelas y la comunidad.

"Las vacunas recomendadas fueron tan efectivas en la eliminación de enfermedades evitables que la mayoría de los padres ni siquiera las tuvieron o conocen", dijo la doctora Amanda Dempsey, coautora del estudio, realizado sobre una encuesta de la University of Michigan en Ann Arbor.

Pero la experta agregó que "son peligros reales. Ninguna de esas enfermedades está erradicada".

El calendario de vacunación infantil de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) para los menores de 6 años incluye dosis de la vacuna contra sarampión, paperas y rubeola (triple) e inmunizaciones contra la tos convulsa, la varicela, la hepatitis y la gripe estacional, entre otras.

A la encuesta vía internet respondieron 748 padres de niños de entre 6 meses y 6 años. El 13 por ciento dijo que había utilizado algún calendario alternativo al de los CDC. Eso incluía rechazar algunas vacunas o retrasar otras hasta que los niños fueran más grandes. El motivo principal fue que "parecía más seguro".

Dempsey aseguró que no existe evidencia de la seguridad o la efectividad de esos calendarios alternativos. Un 2 por ciento de los padres rechazó toda vacunación, según publica el equipo en la revista Pediatrics.

Aún entre los padres que utilizaron el calendario recomendado, un cuarto opinó que demorar la aplicación de vacunas sería seguro o que el calendario oficial no era el mejor a seguir.

Dempsey señaló que existe el temor de que esos padres dejen de vacunar a sus hijos. "Es bastante preocupante", dijo.

Este rechazo o demora "crecerá significativamente en el tiempo. Es posible que estemos viendo apenas la punta del iceberg", añadió.

Los padres que saltean o retrasan la inmunización suelen esgrimir dudas sobre la seguridad, como la relación ya descartada entre el autismo y las vacunas. Lo que no consideran es el riesgo de contraer las enfermedades que esas vacunas evitan, señaló Saad Omer, de la Emory University en Atlanta.

Omer mencionó que esos padres suelen agruparse en ciertas áreas, lo que aumenta el riesgo de que se produzca un brote localizado de enfermedad, incluso en niños inmunizados.

Dado que ninguna vacuna protege un 100 por ciento al niño que la recibe, los epidemiólogos confían en la "inmunidad rebaño". Pero ese fenómeno preventivo desaparece cuando crece la cantidad de niños sin vacunar.

"Las enfermedades infecciosas son únicas porque la conducta de terceros influye directamente en el riesgo personal y familiar de enfermar", dijo Omer.

FUENTE: Pediatrics, online 3 de octubre del 2011