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Martes, 20 de Septiembre de 2011

Guías obstétricas-ginecológicas EEUU se basan en evidencia débil

Reuters ·20/09/2011 - 16:07h

Por Frederik Joelving

A menudo, las guías de prácticas que utilizan los obstetras y los ginecólogos de Estados Unidos carecen de evidencia sólida.

Menos de un tercio de las recomendaciones del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) surgen de ensayos científicos de referencia. El resto proviene de evidencias de la práctica u opiniones de expertos, lo que incluye sesgos personales.

"Eso es un paso atrás cuando falta información", señaló el doctor Andrew D. Auerbach, profesor de medicina de la University of California en San Francisco, y que no participó del estudio.

Auerbach señaló que las opiniones de los expertos sirven para indicar lo que se desconoce, pero eso no siempre se traduce en la mejor práctica para los pacientes.

Las guías ayudan a los médicos a conocer los últimos desarrollos en su área de trabajo y se consideran una receta de la buena atención.

Pero suelen existir sorpresas: este año, por ejemplo, un equipo halló que apenas una de cada siete recomendaciones terapéuticas de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos surgía de ensayos clínicos de alta calidad.

Ahora, el equipo del doctor Jason D. Wright, de la Columbia University en Nueva York, revisó las 717 recomendaciones del ACOG: el 30 por ciento contaba con evidencia sólida de estudios controlados randomizados.

Pero un 38 por ciento provenía de estudios observacionales, de valor limitado, y un 32 por ciento surgía de la opinión de expertos.

Auerbach, que acaba de incorporarse a la comisión del Instituto de Medicina de Estados Unidos para desarrollar normas de elaboración de guías, dijo: "Es un llamado a contar con evidencia de mejor calidad".

En un editorial sobre el estudio, publicado en Obstetrics and Gynecology, el editor general, doctor James R. Scott, escribió que las guías del ACOG son superiores a las de otras áreas de la medicina y que los paneles de expertos que las elaboran revisan toda la literatura médica para hallar la evidencia más importante, a la vez que excluye a los expertos con conflictos de interés.

Eso, para el doctor Sheldon Greenfield, que preside la comisión del Instituto de Medicina, es clave para elaborar buenas guías.

El tercer elemento es asegurar que el panel redactor represente a todos los interesados, incluidos médicos de otras especialidades y pacientes. Entonces sí, aseguró, queda espacio para las opiniones.

FUENTE: Obstetrics and Gynecology, septiembre del 2011