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Jueves, 1 de Septiembre de 2011

Eritropoyetina no tiene un papel claro en cáncer cuello uterino

Reuters ·01/09/2011 - 18:47h

Por Gabriel Miller

Lo mejor que los científicos pudieron decir tras un ensayo clínico de fase III de eritropoyetina (EPO) en mujeres con cáncer de cuello uterino temprano fue que el tratamiento no aumentó de manera evidente el riesgo de tener efectos secundarios.

Tampoco mejoró las tasas de recurrencia, lo que llevó a los autores a concluir que la EPO adyuvante no tiene un papel claro en el cáncer de cuello uterino inicial.

El equipo comenzó a reunir pacientes en 1999. La hipoxia tumoral a niveles de hemoglobina más bajos estuvo asociada con una baja tasa de respuesta a la quimioterapia y radioterapia.

Los autores esperaban que el uso de EPO para prevenir o corregir la anemia también mejorara el control de la enfermedad y la sobrevida de las pacientes.

Pero en el 2006, un estudio retrospectivo demostró que el uso de EPO en mujeres con el cáncer estaba asociado con una baja respuesta a la radioterapia.

Tres años después, un metaanálisis de 53 ensayos randomizados controlados sobre todo tipo de cánceres reveló una alta tasa de mortalidad en pacientes tratados con EPO, principalmente en aquellos con niveles de hemoglobina (HgB) superiores a 11 g/dL, y también casos de tromboembolismo.

El estudio sobre cáncer de cuello uterino incluyó a 257 mujeres de 63 centros de Alemania, con tumores en estadio IB, IIA o IIB.

Después de la cirugía, las pacientes recibieron quimioterapia seguida de radioterapia. Al azar, se las dividió en dos grupos: uno tratado con EPO y otro, sin EPO.

Según publica Journal of Clinical Oncology, la quimioterapia consistió en 4 ciclos de carboplatino e ifosfamida, junto con Uromitexan a intervalos de 3 semanas. La radioterapia externa comenzó dentro de las 6 semanas de la quimioterapia; se utilizó 1,8 Gy dos veces por semana hasta un total de 50,4 Gy.

El grupo tratado con EPO utilizó 10.000 UI tres veces por semana, ajustado para alcanzar una concentración de hemoglobina de entre 12,5 y 13,5 g/dL.

A los 50,3 meses, el equipo observó "una sólida tendencia a favor de CRT + EPO", pero sin diferencias estadísticamente significativas en la sobrevida sin enfermedad a 1, 2 o 5 años ni en los efectos adversos hematológicos/no hematológicos en ambos grupos. La anemia, en cambio, fue más alta en el grupo que no había recibido EPO.

El autor principal del estudio, doctor Jens-Uwe Blohmer, ginecólogo de St. Gertrauden Hospital, Berlín, Alemania, dijo por e-mail que los resultados demuestran "un papel (...) después de extirpar quirúrgicamente el tejido tumoral para mejorar la quimiorradioterapia adyuvante si la hemoglobina no es demasiado alta".

Pero la doctora Sarah Temkin, de la University of Maryland y autora del estudio del 2006, no coincidió.

"El papel de EPO en el tratamiento adyuvante del cáncer de cuello uterino sigue siendo controvertido (...) Este estudio, como cualquiera hipotético en el futuro, no dará vuelta la gran cantidad de evidencias que demuestran los efectos adversos potenciales de EPO en mujeres con cáncer bajo tratamiento inicial indicado para el cáncer cervical".

Temkin consideró interesante que el uso de EPO no causara daños en el nuevo estudio, pero aclaró que no fue lo suficientemente grande como para demostrar beneficios reales para las pacientes.

Está convencida de que sólo debería utilizarse EPO "en los centros de cuidados paliativos, donde el manejo de síntomas, en especial de la anemia, modifica todo cambio teórico de la sobrevida".

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 22 de agosto del 2011.