Miércoles, 3 de Octubre de 2007

Tributo a George A. Romero: amamos tus seseras al aire

Sitges homenajea a uno de los padres del ‘gore' y proyecta su última cinta

JOHN TONES ·03/10/2007 - 22:39h

El realizador estadounidense George A. Romero es, junto a John Carpenter, Tobe Hooper, Dario Argento y un puñado más de titanes de la gestión de la inquietud, uno de los pocos mitos vivos que le quedan el cine de horror. Y su valor no es nada desdeñable: a menudo se le define como el creador del género zombi (inexacto) o mero taquígrafo visual de grandes conceptos (injusto), pero pocos le reconocen un valor indiscutible: George A. Romero inventó el cine de terror moderno.

En efecto, La Noche de los Muertos Vivientes, rodada en blanco y negro en 1968 (menudo año: ¿cómo se pudo estrenar a la vez 2001: Una Odisea en el Espacio, La semilla del diablo, Barbarella y el debut de Romero?... ¿No estalló nada?) con un presupuesto de 1.400 dólares, se puede considerar el punto de partida de la concepción moderna del horror fílmico: desvincula al zombi de sus raíces haitianas, hace del gore
-subgénero aún en pañales- un vehículo de reflexión y simbolismo social, y convierte el cine de bajo presupuesto en una alternativa real y válida a las grandes producciones de Hollywood.

Sin La Noche de los Muertos Vivientes, toda la forma de entender el género en los años setenta, sucios y reflexivos, y en los años ochenta, autoreferentes y sangrientos, habría sido muy distinta.

Romero prolongó su saga de los muertos (strictu sensu no son zombis y como suele recordar enrabietado cuando se lo preguntan, tampoco son fruto de una plaga o infección) con la legendaria y para muchos superior a su precedente, Zombie (Dawn of the Dead, 1978), producida por Dario Argento en una mezcla única y bastarda de acción, ultragore y un comentario social cada vez más válido y moderno.

Decidido a que sus muertos observaran con sus entumecidos rostros cada década, cerró la trilogía original con El Día de los Muertos en 1985, una rarísima y deprimente epopeya post-apocalíptica que, en muchos sentidos, marcó un techo aún no superado en el uso reflexivo de la violencia en el cine moderno. 

Después de un inteligentísimo remake de La noche... original dirigido por Tom Savini y producido por Romero, éste ha retomado recientemente su creación, con desacostumbrada fuerza y espectacular lucidez, con Land of the Dead (2005) y la guerrillera y económica Diary of the Dead (2007).

Ambas películas continúan usando a los muertos para reflexionar sobre los vivos en el ámbito de las nuevas tecnologías y la sociedad post-todo y, en el caso de Diary of the Dead, servirá también de excusa para que Romero reciba el Gran Premio Honorífico del Festival Internacional de Cinema de Catalunya el próximo día 6 de octubre, antes de la proyección de la película.

Aunque George A. Romero no es sólo carne podrida y gemidos de hambre (ahí están la interesantísima e ignota Martin o la hipernostálgica Creepshow), su papel como creador del monstruo contemporáneo por excelencia es innegable. Sitges le recibe como se merece: con los brazos abiertos... y la sesera al aire.

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