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Jueves, 25 de Agosto de 2011

Nuevo informe desafía las investigaciones científicas en bebés

Reuters ·25/08/2011 - 17:48h

Por Frederik Joelving

La calidad de las pruebas de tratamientos en bebés varían significativamente, por lo menos según los resultados publicados en revistas científicas, dijeron expertos.

Este es un problema, porque los ensayos que no cumplen con estándares científicos rigurosos suelen tener sesgos que hacen desconfiar de sus resultados.

Además, esa información llega a la atención de los pacientes, al determinar qué fármacos y dispositivos pueden utilizar los médicos para atender a los niños, resumió la doctora Sara B. DeMauro, del Hospital de Niños de Filadelfia.

"Siempre existe la posibilidad de que los autores hayan hecho algo que olvidaron informar, aunque no es tan común", dijo la coautora.

El equipo de DeMauro calificó 179 ensayos clínicos controlados randomizados, el diseño más confiable, publicados en seis revistas prestigiosas (tres pediátricas y tres de medicina general). Utilizó 11 criterios de la lista de control de Consolidated Standards of Reporting Trials (CONSORT), muy utilizada en la comunidad médica.

La mitad de los ensayos reunía nueve criterios o menos; menos de un cuarto reunía la mitad.

Los principales problemas se observaron en la forma de asignarles a los participantes el tratamiento activo, el placebo o el tratamiento habitual. El 21 por ciento de los ensayos no mencionaba el objetivo del estudio o resultado primario.

"Sin un resultado primario, todo lo demás es superfluo. De modo que cuando algunos autores no aclaran cuál es, hay que poner en duda el estudio completo", dijo DeMauro.

Estas falencias fueron especialmente evidentes en las revistas pediátricas, como Pediatrics, que publica el nuevo estudio. A las revistas de medicina general, como Journal of the American Medical Association y New England Journal of Medicine, les fue mucho mejor.

Todo esto se suma a las crecientes pruebas sobre la existencia de prácticas inadecuadas para la publicación de resultados en la comunidad médica, lo que a la vez dificulta la elaboración de las guías terapéuticas.

Para DeMauro, es tiempo de que todas las revistas científicas empiecen a exigir estándares más altos de calidad en los artículos que publican.

Mientras que la mayoría recomienda seguir las guías de CONSORT, ellas "no son de aplicación obligatoria", dijo. "Cuando se informan los resultados de un ensayo clínico, el cumplimiento de esos criterios debería ser muy estricto", añadió.

FUENTE: Pediatrics, online 22 de agosto del 2011