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Martes, 16 de Agosto de 2011

Tratar lesión en cuello de útero no reduce posibilidad embarazo

Reuters ·16/08/2011 - 17:37h

Por Megan Brooks

Un estudio confirma que el tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical (NIC) no altera la capacidad femenina de lograr un embarazo, aunque un segundo estudio reafirma la relación entre el tratamiento de las NIC y el parto prematuro.

Ambos artículos están publicados en la edición en internet de BJOG: An International Journal of Obstetrics and Gynecology.

El equipo de Ilkka Kalliala, del hospital central de la Universidad de Helsinki, analizó los embarazos de 6.179 mujeres en edad reproductiva tratadas por una NIC entre 1974 y el 2001, junto con los de 30.436 mujeres de la misma edad seleccionadas al azar (grupo de control).

Los autores no pudieron hallar pruebas contundentes de efectos adversos del tratamiento. De hecho, las mujeres tratadas tuvieron más embarazos e hijos que el grupo de control.

"Según nuestros resultados, el tratamiento de las NIC no reduce la capacidad de lograr un embarazo o de tener un hijo", dijo Kalliala a Reuters Health. Además, el equipo asegura que los datos respaldan la escasa investigación disponible.

Tampoco surgieron evidencias de un aumento de la cantidad de abortos naturales, embarazos extrauterinos o abortos inducidos inmediatamente después del tratamiento, "que es cuando hay más posibilidades de sufrir complicaciones terapéuticas", escribieron los autores.

Los investigadores aseguran que no pudieron determinar "algunos efectos leves", ya que las razones de riesgo de la regresión de Poisson para los embarazos extrauterinos y los abortos aumentan después del tratamiento. No se registraron diferencias entre los métodos terapéuticos observados.

En general, los resultados deberían "tranquilizar" a las mujeres jóvenes que recibieron tratamiento por una NIC, concluyó el equipo.

"Las pacientes quedan embarazadas y tienen hijos como la población 'saludable' de referencia. No obtuvimos pruebas directas de que el tratamiento de las NIC comprometiera la salud reproductiva femenina", dijo Kalliala.

El mismo equipo aclara que sí existen pruebas de una relación entre el tratamiento de las NIC y el parto prematuro.

Y el segundo estudio publicado en BJOG de un equipo del Reino Unido confirma que el riesgo de tener un bebé prematuro aumenta en las mujeres con cambios precancerosos en el cuello del útero, independientemente del tratamiento.

Ese estudio retrospectivo poblacional incluyó a 174.325 mujeres en edad reproductiva, a las que se les habían realizado controles clínicos del cuello uterino o se las había derivado para una colposcopia entre el 2001 y el 2004. El seguimiento duró hasta el 2008.

El equipo de Shantini Paranjothy, de la Escuela de Medicina de la Cardiff University, comparó los partos de las mujeres a las que se les había realizado la colposcopia, la colposcopia seguida de tratamiento, o que habían obtenido resultados clínicos negativos (grupo de control).

Las mujeres a las que se les había realizado la colposcopia tenían alto riesgo de tener un bebé prematuro, independientemente de si habían recibido tratamiento o no.

Comparado con el grupo de control, la razón de probabilidad fue de 1,54 en las mujeres a las que se les había realizado la colposcopia y de 1,77 en aquellas tratadas con excisión simple.

El equipo atribuyó ese aumento del riesgo a factores comunes de las muestras anormales de cuello uterino y los partos prematuros.

Por ejemplo, las mujeres derivadas para la realización de una colposcopia tendían a ser más jóvenes cuando tuvieron a sus bebés, a vivir en zonas más pobres, y a fumar; además, tenían una tasa levemente superior de problemas gestacionales previos que las mujeres con resultados clínicos negativos.

Por lo tanto, el equipo concluye que "es posible que el aumento del riesgo de tener un parto prematuro y un bebé con bajo peso al nacer en las mujeres derivadas para una colposcopia se pueda atribuir a los factores de riesgo conocidos y otras características aún desconocidas, en lugar del tratamiento de células precancerosas en el cuello uterino".

FUENTE: BJOG, 2011