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Viernes, 12 de Agosto de 2011

Las malformaciones congénitas podrían generar tumores cerebrales

Reuters ·12/08/2011 - 16:28h

Por Amy Norton

En los niños que nacen con malformaciones o cuya madre tuvo múltiples partos de bebés muertos aumentaría el riesgo de desarrollar cáncer cerebral.

No obstante, la cantidad de casos seguiría siendo baja porque rara vez los niños padecen tumores cerebrales.

Cada año, unos 4.000 niños y adolescentes de Estados Unidos reciben la noticia de que tienen un tumor en el sistema nervioso central (cerebro o médula espinal), según cifras de la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

Una pequeña proporción es por síndromes genéticos heredados y poco se sabe sobre por qué los niños desarrollan ese tipo de cánceres. El nuevo estudio, publicado en la revista Pediatrics, destaca la importancia que tendrían los factores genéticos.

En la información de una base de datos de California, los autores identificaron 3.733 casos de tumores cerebrales y espinales en menores de 15 años diagnosticados entre 1988 y el 2006.

El 1,2 por ciento de esos niños había nacido con una malformación congénita, comparado con el 0,6 por ciento de 15.000 niños sin cáncer de California (grupo de control).

Los niños con una malformación eran casi cuatro veces más propensos que aquellos sin defectos de nacimiento a desarrollar un tumor neuroectodérmico primario, que son los que comienzan en células inmaduras del cerebro y representan un quinto de los tumores cerebrales infantiles.

Y el riesgo de desarrollar tumores de células germinales, un cáncer cerebral raro en los niños, creció más de seis veces.

Aun así, los niños con malformaciones congénitas no tenían alto riesgo de desarrollar el cáncer cerebral más común en los participantes, el glioma, que ocurrió en el 57 por ciento de los pacientes.

El estudio identificó también alto riesgo de que los hijos de mujeres que habían perdido por lo menos dos embarazos avanzados (la muerte fetal ocurre después de la semana 20 de gestación) desarrollaran esos cánceres. De hecho, eran tres veces más propensos que el resto a tener un tumor cerebral o espinal.

"La genética tendría un papel más importante que el que pensábamos en la aparición del cáncer del sistema nervioso central", señaló la autora principal, doctora Sonia Partap, de la Stanford University y del Hospital de Niños Lucile Packard de Palo Alto, en California.

Los abortos espontáneos no estuvieron asociados con el riesgo de desarrollar cáncer en el resto de los hijos de las mujeres estudiadas.

De modo que es posible que las anormalidades genéticas que provoca la pérdida de embarazos no estén relacionadas con el cáncer, mientras que los defectos genéticos "compatibles con la vida en algún grado" influyan en el riesgo de desarrollar cáncer, explicó la autora.

En cuanto a las malformaciones congénitas, estudios previos las habían asociado con un aumento del riesgo de desarrollar cánceres infantiles en general. Evidencias preliminares, según precisó Partap, sugieren que los defectos cardíacos y cerebrales tendrían gran relación.

Pero la autora aclaró: "Los padres deberían saber que el riesgo de que aparezca un cáncer del sistema nervioso central es muy bajo". Al mismo tiempo, agregó que los pediatras deberían estar atentos a toda mínima posibilidad de que aparezca en ciertos niños.

Los síntomas de los tumores cerebrales son vagos y varían según el paciente. Algunos signos son: cefaleas matinales, cambios en ciertas funciones mentales (memoria y atención), somnolencia inusual, alteración visual, auditiva o del lenguaje, y falta de equilibrio y coordinación.

FUENTE: Pediatrics, online 8 de agosto del 2011