Jueves, 4 de Octubre de 2007

Cómo vivir con varios cerebros

Los últimos PC realizan miles de millones de cálculos en un segundo.

BLANCA SALVATIERRA ·04/10/2007 - 08:00h

Imagen de una oblea de silicio, que después se corta para crear procesadores independientes. INTEL

Nadie se sorprendió hace 40 años cuando Ken Olson, el fundador de Digital Equipment, una compañía pionera en la fabricación de miniordenadores, afirmó: “No hay razón alguna para que alguien quiera un ordenador en su hogar”. De hecho, el primer ordenador de IBM era monocromo, no contaba con disco duro para guardar archivos y costaba aproximadamente 3.000 dólares, lo que no auguraba un buen futuro para la informática doméstica. Hoy día tampoco sorprende que se vendan 15 millones de ordenadores al año en Europa, ni que las cifras no dejen de crecer, apoyadas por un descenso cada vez mayor de los precios.

El microprocesador, una de las partes más desconocidas del ordenador para la mayoría de los usuarios, es en cambio el componente que permite los avances más importantes. Esta pequeña pieza de silicio, compuesta por millones de transistores, es la que hace posible realizar todas las actividades, encargándose de traducirlas y computarlas, para ofrecer el resultado correcto.

Los procesadores de núcleo único, es decir, con un sólo cerebro, se estancaron cuando comenzaron a necesitar grandes ventiladores para disipar el calor que producían. Fue entonces cuando surgieron los procesadores multinúcleo o, lo que es lo mismo, con varios cerebros capaces de trabajar en paralelo.

En la actualidad, los fabricantes cuentan con procesadores de varios núcleos para compartir la carga de trabajo y procesar más rápido.

La batalla de los núcleos

Las compañías AMD e Intel compiten por ofrecer los microprocesadores más eficientes y rápidos. Frente a ellos, muchos usuarios consideran que no necesitan un procesador de este tipo. El director de desarrollo de negocio de AMD, Alejandro Ruiz, diferencia entre usuarios avanzados, que utilizan el ordenador para llevar a cabo tareas simultáneas, y los que sólo quieren escribir o navegar por Internet.

Ruiz cree, no obstante, que en poco tiempo este tipo de procesadores se impondrán a los de núcleo simple, ya que su precio no crece tanto proporcionalmente como las capacidades que ofrecen.

Para el director de tecnología de Intel, Antonino Albarrán, el siguiente paso será reducir aún más el tamaño de los transistores y dar el salto de los cuatro núcleos actuales a los ocho que previsiblemente se obtendrán en 2008. Con vistas al futuro, esta compañía ha mostrado ya un chip de 80 núcleos.

Albarrán cree que seguirá reduciéndose el tamaño de los transistores, hasta conseguir los siete nanómetros (próximamente se comercializarán de 32), un logro que se prevé para 2020.Los investigadores trabajan asimismo con nanotubos de carbono, cuya aplicación apunta a  aprovechar la luz para mejorar el rendimiento del ordenador, aunque, por el momento, se trata de tecnologías en desarrollo.

Así se elabora un microprocesador

El proceso de fabricación de los procesadores requiere colocar millones de transistores en una oblea de silicio que mide 30 centímetros de diámetro. Sobre su superficie se aplica una capa de resina, así se marcan unos espacios sellados que conforman el circuito.

Posteriormente, se le somete a una capa de iones, que transformará las capas de silicio en transistores capaces de comunicarse entre sí. A continuación se añaden a las obleas varias capas de cobre, con objeto de conectar todos los microprocesadores y facilitar esa comunicación.

La oblea con miles de transistores se corta luego con precisión, de modo que forme procesadores individuales. Éstos se encapsulan, y así se le añaden las conexiones eléctricas necesarias para trabajar con la placa del ordenador.

Los transistores son 500 veces más pequeños que la anchura de un cabello y se calcula que caben 400 de ellos en un glóbulo
rojo humano.