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Viernes, 5 de Agosto de 2011

Ligan adversidades en niñez con riesgo de enfermedad en adultez

Reuters ·05/08/2011 - 18:24h

Por Amy Norton

Los niños víctimas de abusos, que perdieron a uno de sus padres o que sufrieron otras adversidades podrían desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta, según un estudio sobre más de 18.000 adultos de 10 países.

Entre los posibles problemas de salud a desarrollar se encuentran la enfermedad cardíaca, la artritis, el asma, la diabetes, el dolor de espalda crónico o las cefaleas.

El patrón se repitió en quienes habían sufrido depresión, ansiedad o trastornos mentales antes de los 21 años.

Los resultados, publicados en Archives of General Psychiatry, no prueban que el estrés grave en la niñez cause problemas de salud más adelante. Pero hay varios motivos por los que ambos estarían asociados, según la autora principal, Kate M. Scott, psicóloga y profesora asociada de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

"Las experiencias adversas tempranas pueden modelar las conductas y el estilo de vida de las personas", dijo Scott. Por ejemplo, pueden empezar a fumar, beber o comer en exceso.

La autora explicó también que los jóvenes con depresión u otros trastornos mentales aprenderían a utilizar el tabaquismo o el consumo de alcohol como una forma de "automedicación".

Pero es posible también que el estrés prolongado y grave en los primeros años de vida tenga efectos biológicos más directos, agregó Scott.

En épocas de estrés, el cuerpo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol. Eso está bien si es durante poco tiempo. "Pero cuando el estrés se instala, como ocurre con el maltrato infantil, las respuestas hormonales permanentemente altas tienen consecuencias en la salud", dijo Scott.

Los resultados surgen de entrevistas con 18.300 adultos de 10 países, incluidos Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Japón y México.

Los participantes que habían experimentado por lo menos tres adversidades en la niñez tenían riesgo de tener los seis problemas de salud evaluados en el estudio. Corrían el doble de riesgo de tener enfermedad cardíaca que los hombres y mujeres sin esas experiencias.

El equipo obtuvo resultados similares en los adultos que habían tenido trastornos mentales antes de los 21 años, especialmente depresión, estrés postraumático o pánico.

El riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, asma, artritis y dolor de espalda o cefaleas crónicas era entre un 43 y un 66 por ciento más alto que en los adultos sin esos trastornos tempranos.

El estudio tiene sus limitaciones, como la confianza en los recuerdos que tenían los participantes y su información sobre las enfermedades.

Además, sólo analizó los riesgos relativos en un grupo grande de personas, es decir, comparaciones, en lugar de la cantidad que había tenido una enfermedad determinada.

De modo que los resultados no prueban que una persona que sufrió abuso o depresión en la niñez esté destinada a desarrollar cardiopatías.

Scott aclaró que el aumento del riesgo de desarrollar enfermedades sería leve. Pero aclaró que en una sociedad, eso se podría traducir en un impacto enorme, ya que estas enfermedades mentales y físicas son muy comunes.

"Por lo menos dos tercios de la mayoría de la población desarrollará al menos una de esas enfermedades crónicas en algún momento de la vida y una cantidad similar sufrirá un trastorno mental", señaló Scott.

FUENTE: Archives of General Psychiatry, agosto del 2011