Sábado, 19 de Enero de 2008

"Los bancos están bajando el límite de las tarjetas por la crisis"

El director general de MasterCard para España y Portugal asegura que la crisis de las hipotecas en EEUU están afectando al negocio de las tarjetas

VIRGINIA ZAFRA ·19/01/2008 - 21:28h

José Sirvent desvela que la crisis de las hipotecas basura de Estados Unidos también está teniendo un efecto en el negocio de tarjetas en España. Las entidades son conscientes de que las condiciones económicas han cambiado y se han vuelto más cautelosas: están reduciendo los límites de crédito que conceden a sus clientes en su dinero de plástico.

Sobre la reciente resolución de la Comisión Europea que declaró ilegales las comisiones que MasterCard aplica a sus operaciones, Sirvent prefiere no pronunciarse y se remite a lo dicho por el presidente de MasterCard Europa, Javier Pérez. Éste advirtió de que la medida puede incrementar los costes para los titulares de las tarjetas y que desincentivará las inversiones y la innovación en el sector de los medios de pago en un momento clave como es la puesta en marcha del área única de pagos en la zona euro (SEPA, por sus siglas en inglés).

¿Se está reflejando ya en las transacciones con tarjeta el cambio de las condiciones económicas en España?

Está habiendo una desaceleración del consumo y eso se nota en los pagos con tarjeta, aunque también se observa que la gente utiliza más el plástico para llegar a final de mes porque la situación económica no es tan boyante. Eso nos beneficia de algún modo, pero sería mejor si la cosa fuera tan bien como antaño.

¿Y la crisis de las hipotecas basura de Estados Unidos está teniendo algún efecto?

Por supuesto. Los departamentos de riesgos de las entidades financieras están cerrando el grifo y reduciendo los límites de las tarjetas y eso afecta especialmente a las rentas más bajas, que son las primeras afectadas por estas decisiones.

¿Está todo ello perjudicando la evolución del negocio de las tarjetas en España?

No tanto como perjudicarla, pero sí puede estar moderando el crecimiento. En todo caso, aunque haya un pequeño freno en el volumen de transacciones, como la capacidad de expansión es tan grande, seguiremos aumentando el negocio. Soy optimista totalmente. Es un ámbito que va a ir a más. Seguimos creciendo a un ritmo de entre el 12 y el 14% anual y con mayor potencia en los pagos en comercios que en las extracciones en los cajeros.

¿Está el futuro en las tarjetas de pago aplazado?

El revolving en España está todavía poco extendido. No hay tanto endeudamiento con las tarjetas como en otros países. En España se paga la factura de la tarjeta a fin de mes y sólo el 14% de los plásticos son de modalidad de pago aplazado, frente al 70% de Inglaterra. Eso sí, es un negocio que se está desarrollando mucho y que irá a más porque las entidades están haciendo esfuerzos y empiezan a bajar los tipos de interés que cobran en esta fórmula de crédito, que en la mayoría de los casos todavía supera el 20% anual.

¿Qué futuro tienen las tarjetas sin contacto, las que permiten pagar sólo con acercarlas a un dispositivo?

Yo creo que es el futuro de las tarjetas. En España estamos todavía en pruebas, pero están dando buenos resultados. En todo el mundo hay 20 millones de MasterCard PayPass, que se aceptan en 80.000 comercios de 20 países. El éxito de este tipo de tarjetas en nuestro país dependerá de una gran prueba que se está realizando en Londres. Si allí funcionan, las entidades españolas respetarán más el sistema y su desarrollo en España sólo será cuestión de tiempo. Es la solución perfecta para reducir las colas en las grandes superficies porque el pago es mucho más rápido.

¿Cómo va a afectar al ámbito de las tarjetas la entrada en vigor del sistema único de pagos en la zona euro (SEPA)?

El objetivo de ese sistema, que no se aplicará totalmente hasta 2010, como mínimo, es que se pueda pagar con la misma tarjeta y de la misma forma en toda Europa, que cueste igual en todos los sitios y que haya interconexión de procesadores y competencia entre los sistemas de todos los países. De esa forma, debería haber precios más baratos.

¿Notarán algún cambio los usuarios?

Los españoles lo notarán poco porque nuestros sistemas están muy avanzados. Verán que poco a poco todas las tarjetas cambian la banda magnética por el chip, que es más seguro y tiene más ventajas, pero no mucho más porque las tarjetas españolas ya se aceptan en todos los países y la unificación de precios está por ver. Quienes lo van a notar más son los alemanes o los franceses, que en muchos casos no pueden pagar con sus tarjetas fuera de su país.

¿Provocará la llegada de SEPA una fusión de las redes como Servired, 4B y Euro 6000 como prevén algunos?

El sentido común dice que habrá un agrupamiento en toda Europa porque ahora hay 214 procesadores diferentes y teóricamente, para que fuera rentable, debería haber menos de una veintena. Eso no tiene por qué significar que los españoles vayan a desaparecer, pero sí indica que tiene que haber movimientos. Pueden optar por hacerse más grandes e, incluso, absorber a algunos extranjeros.

¿Es posible que se cree un sistema de tarjetas puramente europeo, como desean las autoridades europeas?

Es casi imposible, pero se podría conseguir. Claro que, ¿cuánto lleva y cuánto se tarda crear un sistema que te acepten en todo el mundo y que tenga tanto peso? Considerar a Visa y MasterCard exclusivamente americanas es una tontería y querer crear por eso un sistema puramente europeo obedece a nacionalismos paletos.