Sábado, 19 de Enero de 2008

Los últimos devotos del paraíso

Los 200 habitantes de Negueira de Muñiz (Lugo) eligieron al alcalde votando listas abiertas: el PP no logró ni un voto

PANCHO TRISTÁN ·19/01/2008 - 21:16h

danielsan -

Este lugar se llama Negueira de Muñiz y se esconde en la placidez de una sinfonía de ríos y montañas. Este lugar es el municipio con menos habitantes de Galicia, unas 200 almas.

"Aquí hay, básicamente, pensionistas", me dice el alcalde, el socialista José Manuel Brañas. Este lugar fue un paraíso hippie en los setenta; los hippies terminaron marchándose -casi todos-, pero esto continuó siendo un paraíso, claro. Aquí se cumplen las leyes, ni más faltaba, y por eso el último alcalde de Negueira de Muñiz fue elegido mediante un sistema de listas abiertas: así lo deben hacer los municipios más pequeños.

Este lugar, hay que decirlo, fue cruel con la derecha en las últimas elecciones municipales: nadie votó por nadie del PP. Cero patatero.Aquí hay un Centro Social, un colegio que apenas tiene niños, un médico por días que nadie quiere sustituir cuando se enferma, y un autobús que los miércoles lleva a la gente a los más viejos al vecino pueblo de A Fonsagrada, para hacer compras y en este plan.

Alba parece tener unos veintitantos y es la trabajadora social del municipio. Dice que quiere quedarse aquí para siempre, aunque tenga más que naturaleza, un puñado de buenos vecinos, y el placer de vivir en la propia tierra. O sea, nada de lo que eligen todos esos jóvenes que responden a las encuestas que se hacen en las ciudades. Habla Alba: "Quiero quedarme". Claro, es inevitable preguntar por qué. La respuesta no es sencilla. Los ojos de Alba dicen que eso no es una pregunta, sino un dilema. Hace una pausa. Y responde: "Yo tengo esto cuando me levanto por las mañanas". Y esto es el paraíso que está sobre estas líneas, en esa foto, y en esta tranquilidad. La UNESCO declaró la zona astur-galaica a la que pertenece Negueira de Muñiz Reserva de la Biosfera. Eso es lo que tiene Alba.

Así que esta es otra España en la que en los próximos meses no habrá mítines ni presidentes ni Pizarros. Y le digo al alcalde que se imagine que tiene delante al inquilino de la Moncloa, y que le puede pedir lo que quiera. "¿Cómo si fuese un deseo?",-pregunta, sonríe. Respondo: "Como jugando a los deseos, claro". Y el alcalde dice entonces que no va a pedir un deseo, que va a pedir tres porque, al fin y al cabo, Negueira de Muñiz siempre fue un municipio olvidado por las demás administraciones.

Del aglomerado al puente

Es como no tuviesen suficiente con vivir en el lugar en el que el hombre no pudo con la naturaleza, tan lejos. Los vecinos de Negueira desarrollaron además una peculiar manía por votar elección tras elección a los socialistas en el feudo popular de la provincia de Lugo. "Así que nunca nos dio nada la Diputación , ni la Xunta", se justifica el alcalde. Y pide los tres deseos: "A la Diputación, aglomerado para las carreteras, a Touriño -presidente de la Xunta- que nos ayude a construir la residencia de la tercera edad. A Zapatero, un puente que esté más hacia el centro del Ayuntamiento".

Mientras tanto, ellos se forjan un presente y un futuro. Las familias viven del campo, del turismo rural, y de lo que va saliendo. Y en la Praza do Concello construyeron un centro social y consiguieron apoyo de la administración central para dotarlo con equipos informáticos y conexión a internet. "En el otro lado del edificio -explica el alcalde- queremos hacer la residencia de la Tercera Edad, porque aquí comienza a haber mucha gente mayor que está sola".

En Negueira están hartos de los periodistas que llegan buscando historias de existencias extraordinarias. Así que Luis -si es que realmente se llama así- evita primero decirme su nombre. Y después dice que necesitan ayuda para el desarrollo sostenible. Porque él, a sus 27, también preferiría quedarse en el paraíso.D