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Martes, 2 de Agosto de 2011

Francia endurece el control de los fármacos

Una ley tratará de evitar más casos de efectos adversos

ANDRÉS PÉREZ ·02/08/2011 - 08:00h

Medicare.

Reforzar la cadena de farmacovigilancia, controlar los intereses que médicos y comisiones oficiales puedan tener en el accionariado de una firma farmacéutica, ganar en transparencia y dar más poderes a la agencia francesa del medicamento. Así de ambicioso es el nuevo proyecto de ley sobre el medicamento presentado ayer por el ejecutivo francés.

Se trata de un texto pensado para intentar hacer olvidar el reciente escándalo de un medicamento, el Mediator, de laboratorios Servier, relacionado con entre 500 y 2.000 muertes en Francia, donde contaba con todas las autorizaciones oficiales.

El ministro de Sanidad, Xavier Bertrand, aprovechó el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones para presentar el texto a sus colegas y al presidente, Nicolas Sarkozy. También lo anunció a bombo y platillo en Le Figaro, el diario próximo a los conservadores: "Los laboratorios deben comprender que las cosas han cambiado".

Sarkozy busca superar el escándalo de las 500 muertes vinculadas a Mediator

El texto, en boca del Gobierno, apunta nada menos que una "refundación global del sistema del medicamento en Francia", para dar más seguridad a los pacientes. También busca evitar, mediante la transparencia, excesivas colusiones de intereses entre los expertos miembros de comisiones que aprueban o rehúsan la autorización de puesta en el mercado de los medicamentos, y los laboratorios.

Como de costumbre, Sarkozy no ha escatimado esfuerzos en el intento de lograr que, con la ley, se olvide el pasado. La Agencia Francesa de Seguridad de Productos Sanitarios, salpicada por el escándalo Mediator, pasará a llamarse Agencia Nacional de Seguridad de los Medicamentos y tendrá potestad incluso para ordenar estudios sobre ciertas medicinas tras su autorización.

Todo ese esfuerzo verbal era necesario. En el centro del escándalo está el fabricante, el laboratorio Servier, de Neuilly sur Seine (oeste de París), que tuvo durante décadas buenas relaciones con Sarkozy cuando éste era alcalde de la ciudad.

La norma pretende evitar colusión de intereses entre política e industria

Por otra parte, en 2006, fue el propio Bertrand, ya ministro de Sanidad, quien renovó la autorización del fármaco, cuando las dudas ya eran generalizadas y cuando varios países [entre ellos España] lo habían prohibido. Bertrand, según Le Monde, tenía en su equipo a dos consejeros que cobraban también de Servier.

Por si la señal no era suficiente, ayer el Gobierno publicó también el decreto que instaura el Fondo de Indemnización para los damnificados por este medicamento que fue producido en Francia entre 1976 y 2009. Pese a que estaba autorizado como antidiabético, los médicos aceptaban firmar recetas para personas, especialmente mujeres jóvenes, que lo utilizaban para reducir el apetito y adelgazar. La mayoría de las muertes se habrían producido entre ese colectivo.