Sábado, 19 de Enero de 2008

¿Hay espacio para otro partido palestino?

Centenares de ciudadanos trabajan para crear un nuevo movimiento político que aglutine a todos los desencantados

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·19/01/2008 - 19:55h

La situación política y económica en Palestina se ha deteriorado hasta tal extremo que parece difícil que se recupere. Sin embargo, centenares de ciudadanos trabajan para crear un nuevo movimiento político que aglutine a todos los desencantados que aspiran a vivir en libertad.

A la cabeza de este grupo, que se denomina Fórum Palestina, se encuentra Munib al-Masri, un multimillonario de 73 años educado en Estados Unidos, en torno a quien cierran filas académicos y hombres de negocios de Cisjordania, Gaza y el exilio hartos de la caótica situación que reina en los territorios ocupados.

Su objetivo es evolucionar hacia un partido político que concurra en las próximas elecciones, que todavía no tienen fecha, aprovechando la crisis por la que atraviesa Fatah, para aglutinar los votos necesarios y hacer frente al empuje de Hamás. "La situación es muy complicada, nuestra aspiración nacional se deteriora continuamente y la gente está frustrada", afirma.

Al-Masri es propietario de un poderoso grupo de inversiones que tiene múltiples negocios en las grandes empresas palestinas, y está bien considerado entre una clase media que apenas constituye un pequeño sector de la población.

El multimillonario considera que la mayoría de los palestinos apoyan a Fatah -a pesar de que las urnas dicen otra cosa- y cree que Fórum Palestina puede convertirse en una alternativa a Fatah puesto que la imagen del partido del presidente Mahmud Abás ha sufrido un deterioro tremendo e irreversible y nada indica que vaya a recuperarse.

El hundimiento de Fatah es evidente, especialmente en Ramala. Algunos ex ministros y muchos cuadros del partido han puesto tierra por medio y se han marchado al extranjero, especialmente a Jordania. Un buen ejemplo es el del ex ministro Nabil Shaaz, que se ha establecido en El Cairo con su familia y desde allí dirige sus negocios.

Programa ambiguo

El Fórum pretende articularse como la columna vertebral de una OLP que, desde el fallecimiento de Yaser Arafat, ha ido perdiendo fuste. Hoy se trata de una organización que carece de respaldo democrático y que impone su doctrina de una manera autoritaria.

El programa del Fórum es bastante ambiguo. Está cargado de buenas intenciones para la vida palestina pero no aporta luz sobre cómo convencerá a los israelíes para que abandonen los territorios ocupados.

Ali Abu Shahla, de 62 años, ingeniero y hombre de negocios, ha sido uno de los de los impulsores del Fórum Palestina. Su misión es coordinar las actividades del grupo en la franja de Gaza. En las últimas elecciones se presentó sin éxito en la lista de la Tercera Vía.

"No aceptamos a gente que milite en otros partidos políticos. No queremos a nadie de Fatah o de Hamás, sólo a gente independiente, y puedo asegurarle que en Palestina hay muchos independientes, entre el 40% y el 50% de la población", explica Abu Shahla con indisimulado optimismo.

"Todavía no somos un partido político, aunque no descartamos hacerlo en los próximos meses y presentarnos a las próximas elecciones", señala. Pero por ahora sólo pretenden abrir un debate en la sociedad palestina. Muchos académicos y hombres de negocios se han interesado por su trabajo "y eso es importante para nosotros", concluye Shahla. 

«La gente de Gaza está harta de los fundamentalistas»

Aunque Ali Abu Shahla afirma que nadie de Fatah o de Hamás pertenece al Fórum, reconoce que el grupo está más cerca de Fatah que de los islamistas. “La gente de Gaza está harta de los fundamentalistas porque nadie puede expresarse con libertad. Aquí no hay democracia”, dice.

“Nosotros reconocemos a Abás como el presidente de Palestina, pero no queremos que renuncie a ninguno de los derechos históricos, ni a Jerusalén, ni a las fronteras ni a los refugiados”, concluye el empresario.

El tiempo dirá si tiene respaldo popular y si la gente responde a la esperanza de sus organizadores. El último intento de crear un grupo similar, la Tercera Vía, no dio resultado.