Sábado, 19 de Enero de 2008

El río que hizo crecer una montaña

La labor de erosión del Yarlung Tsangpo ha tenido un efecto geológico contrario al que se podría esperar

DANIEL MEDIAVILLA ·19/01/2008 - 16:48h

El río Yarlung Tsangpo a su paso por el Tibet.- LUCA GALUZZI

La historia del río Yarlung Tsangpo, en el Himalaya, es una de las muestras más asombrosas de las conexiones inopinadas entre los distintos fenómenos del planeta. Este río es el más elevado del mundo y su torrente una de las más potentes excavadoras de la Tierra. Atraviesa el Himalaya a lo largo de 1.700 kilómetros a una altura media de 4.000 metros y supera un desnivel de unos 3.000. Más abajo, ya en la India, cambia de nombre y se convierte en el sagrado Brahmaputra, que acaba entregando sus aguas al golfo de Bengala. En su labor de siglos ha tallado un cañón que alcanza su punto de mayor espectacularidad cuando fluye entre los montes Namche Brwa y Gyala Peri, de más de 7.000 metros de altura. Allí, la garganta cortada en millones de años de trabajo roza los cinco kilómetros de profundidad.

Desde fuera podría parecer que el río Tsangpo es, como éstos suelen, antagonista de las montañas, siempre haciéndoles menguar a lametones. Sin embargo, un grupo internacional de investigadores ha publicado recientemente un estudio en la revista de la Sociedad Geológica de América en el que muestran que las relaciones entre fenómenos como la erosión, el clima y la tectónica de placas pueden ser mucho más estrechas de lo que parecen a primera vista.

Aunque la mayor parte del Himalaya en las inmediaciones del Yarlung Tsangpo se ha elevado a un ritmo uniforme durante los últimos 50 millones de años, según el equipo de científicos dirigido por el geólogo de la Universidad de Cornell (EEUU) Noah Finnegan, parte de la cordillera ha superado los 7.700 metros en menos de dos millones de años. El evento se conoce como aneurisma tectónico y se produjo debido a la gran cantidad de material que el río arrastró durante ese tiempo de la placa tectónica india. De esta manera se aligeró la placa y fue posible que una pequeña parte se elevase más rápido que el resto, proyectando sobre el paisaje el macizo que forman el Namche Brwa y el Gyala Peri.

Círculo virtuoso

Pero entre los recovecos de las peculiares relaciones entre montañas y río aún se esconden más sorpresas. La progresiva elevación de la cordillera le permitió atrapar cada vez una cantidad mayor de la humedad que llega desde el Océano Índico, en el suroeste. Buena parte de esa humedad acaba convertida en nieve en las cumbres de las montañas y después se derrite fortaleciendo aún más el torrente del Tsangpo. El río, agradecido, devuelve el favor a la montaña desgastando más la corteza india y cerrando un círculo virtuoso que hace crecer el caudal y la elevación de los picos.

El fenómeno es excepcional, explica Finnegan a Público, “porque requiere una magnitud de potencia erosiva que se encuentra en pocos lugares de la Tierra”. Según el investigador de EEUU, “es posible que algo parecido esté ocurriendo en Nanga Parbat (Pakistán), donde el río Indo atraviesa el extremo occidental del Himalaya”. “En el sureste de Alaska también puede pasar algo similar. Allí se trataría de una realimentación entre la deformación de la corteza y la erosión glaciar en lugar de erosión fluvial”, concluye.