Sábado, 19 de Enero de 2008

La cumbre certifica la "madurez" en la relación bilateral entre Portugal y España y fija proyectos de futuro

EFE ·19/01/2008 - 16:29h

EFE - El primer ministro portugués, José Sócrates (2º izq), paticipa la XXIII cumbre bilateral luso-española hoy en Braga (Portugal).

España y Portugal cerraron hoy su XXIII cumbre bilateral certificando la "madurez" de su relación con el aval de una serie de acuerdos en áreas como las infraestructuras, la pesca y las nuevas tecnologías, y fijándose proyectos comunes para situar en vanguardia a la Europa del sur.

Los dos jefes de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y José Sócrates, protagonizaron la rueda de prensa con la que, secundados por una veintena de ministros de ambos países, pusieron punto y final a la cumbre celebrada en la localidad portuguesa de Braga.

La investigación, el desarrollo y la innovación ocuparon gran parte de las sesiones bilaterales después de que ayer se rubricara el lanzamiento del Laboratorio Internacional de Nanotecnología que se ubicará en esa ciudad.

Zapatero volvió a destacar la importancia del mismo, avanzó que, en su día, será inaugurado por el Rey (de quien dijo que ha seguido muy de cerca el proyecto), y subrayó la contribución que tendrá el laboratorio para situar a España y Portugal en el liderazgo de la innovación en el siglo XXI.

Sócrates explicó que los dos países quieren estar presentes en la revolución del conocimiento global y la cumbre de Braga ha abierto una nueva ambición en el área científico-tecnológica que considera fundamental para el desarrollo de España y de Portugal.

Pero el jefe del Gobierno español recalcó que los dos países deben afrontar nuevos retos, y en esa línea enmarcó un proyecto para crear el centro ibérico de investigación de energías renovables, que se ubicará en Badajoz y que debe concretarse en la próxima cumbre.

De igual forma, coincidió con Sócrates en destacar el paso que en el entendimiento bilateral supone el hecho de que en Braga se haya reunido por vez primera el Consejo hispano-luso de Seguridad y Defensa.

"Lo que hace algunos años era considerado secreto de Estado y cuya revelación podría ser considerada una seria amenaza a la seguridad nacional es hoy transmitido con apertura y espíritu de cooperación", subrayó Sócrates.

El repaso a los proyectos de infraestructuras que conectan España y Portugal sirvió al primer ministro luso para asegurar que habrá tren de alta velocidad entre Lisboa y Madrid en 2013 y para anunciar que en junio se convocará el concurso para el primer tramo de las obras en Portugal.

Sócrates aprovechó la rueda de prensa para hacer otro anuncio que fue especialmente agradecido por Zapatero: los españoles que residen en su país y trabajan en Portugal no serán sancionados por conducir vehículos de matrícula española cuando conduzcan por carreteras lusas.

España y Portugal firmaron también hoy un acuerdo por el que 38 embarcaciones de pesca artesanal de Canarias podrán faenar este año en las aguas de los archipiélagos lusos de Azores y Madeira, y otros 38 pesqueros portugueses podrán hacerlo en Canarias.

Zapatero destacó la relación "fraternal" existente entre los dos países, mientras que Sócrates dijo que esta Cumbre marca un "giro" en las relaciones bilaterales a las que ha dado mayor "ambición y diversidad" de cooperación política.

El dirigente socialista portugués consideró la conferencia una muestra de la "madurez de las relaciones" y de que portugueses y españoles "comparten la misma visión del mundo".

España y Portugal aspiran a crear una agenda común sobre su participación en el esfuerzo por la paz y cooperación mundial, agregó el primer ministro luso, que calificó a Zapatero de su "mejor amigo político" en Europa y dijo que le admira por los logros de su Gobierno socialista.

Zapatero elogió también a Sócrates, aunque ante las próximas elecciones generales de marzo en España ambos descartaron la participación del primer ministro portugués en algún acto electoral.

"El presidente del Gobierno de España no va a pedir a ningún primer ministro participar en la campaña electoral", dijo Zapatero mientras Sócrates afirmaba que "ningún primer ministro portugués va a interferir en una elección en España".