Sábado, 19 de Enero de 2008

El nuevo director cree que el Reina Sofía debe estar a altura del Pompidou, Tate o MOMA

EFE ·19/01/2008 - 14:52h

EFE - El nuevo director del Museo Reina Sofía de Madrid, Manuel Borja-Villel.

El Museo Reina Sofía tiene que jugar un papel a una escala mayor de la actual, asegura su nuevo director, Manuel Borja-Villel, quien cree que el museo madrileño tiene "potencial suficiente" para estar a la altura del Pompidou, la Tate o el MOMA.

En una entrevista concedida a Efe, Borja-Villel, que firmará su contrato la próxima semana, ha comentado que "España necesita de una institución del calibre del Reina Sofía "para sacarnos de estos lugares comunes de que el arte español no tiene visibilidad en el mundo".

Al respecto, cree que hace falta más de una institución para ofrecer una personalidad propia de lo que está ocurriendo aquí y "ese papel lo pueden jugar de manera complementaria el Reina Sofía y el MACBA".

Aunque se incorpora al Reina Sofía el día 30, cuando se presentará ante el patronato, Manuel Borja-Villel se muestra dispuesto a volver a Barcelona "todo lo que sea necesario".

En cuanto a los contenidos, Borja-Villel se propone en su nueva responsabilidad "trabajar con una colección que es a la vez historicista y ahistórica, absolutamente lineal", con ejemplos claros como la obra de José Guerrero, expuesta sin tener en cuenta que en los años 50 está influido por los expresionistas abstractos norteamericanos y que en los 80 tiene más relación con lo que ocurre en España.

Pretende reorganizar la colección en torno a "unos momentos claves de la historia del arte español: las vanguardias históricas, sobre todo en el momento de la República; los años 50, con la afloración de la pintura; la crisis de los 70 y el momento actual, a partir de 1989".

La reestructuración se hará por períodos y no por pintura o escultura, y contemplará la "interdisciplinariedad" para tener en cuenta artes fundamentales del siglo XX como fotografía o cine.

Según Borja-Villel, también se tiene que acometer la articulación de los dos espacios del Reina Sofía, el edificio de Sabatini y el nuevo de Nouvel.

Sobre el papel del Reina Sofía frente al MACBA, Borja ha dicho que "nunca he creído en la relación centro-periferia, un vínculo enfermizo propio del siglo XIX", y advierte de que "lo peor es que la periferia quiera hacer de centro".

Para el nuevo director, el arte español se beneficiará si diferentes instituciones, unas grandes como el Reina Sofía y otras de menor escala como el MACBA, o incluso más pequeñas, trabajan en red.

"Siempre he pensado que el MACBA ha estado muy solo estos años y si ahora el Reina Sofía empieza a tener una proyección internacional como ha tenido el MACBA, será una buena noticia para todos", arguye.

El nuevo director del Reina Sofía admite que la musealización del "Guernica" no es la mejor, pues "se oculta el carácter casi cinematográfico de la obra de Picasso", y, ante una hipotética petición política de traslado de la obra al País Vasco, Borja-Villel señala que "como director artístico, mi respuesta seguirá criterios artísticos".

Por otra parte, Borja-Villel hace un balance de su gestión en el MACBA "positivo", pues "de lo contrario, no me habría ido".

En otras ocasiones, confiesa, le habían ofrecido trabajo fuera de Barcelona y lo había rechazado porque "no era el momento y no consideraba acabado mi trabajo en el museo".

Opina que la identidad del MACBA, "suficientemente consolidada", se sustenta "en la colección y en unos programas educativos bastante potentes" y reconoce que hay cosas que se podrían haber hecho mejor, como "una mayor implicación del museo en la ciudad".

La marcha del director debe ser, añade, "como la poda de unas ramas, que se realiza para que siga creciendo el árbol".

Mira con cierta distancia la polémica que se ha levantado por su marcha -"he recibido mensajes en el móvil que decían Manolo=Figo"- y prefiere creer que esa respuesta "demuestra que el MACBA tiene un lugar en el imaginario de la gente, al menos en Barcelona y en Cataluña".

Sobre su sucesor, considera que "aunque no podrá ser un clon" suyo, tampoco partirá de cero y podrá recoger esta estructura que ya está creada y ser capaz de redescubrir nuevos caminos.

"La idea del museo está clara, pero esa idea no debe hacernos caer en el fundamentalismo", asevera.

Apuesta por un nombramiento tras concurso público que elija a "una persona con una trayectoria, que conozca la realidad local, que tenga unas conexiones internacionales muy potentes y esté familiarizado con el período que cubre el museo".